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1.3.17

Testimonio de una depresión postparto: Laura, la Moleskine de Mamá



Entrevista a Laura, la Moleskine de Mamá, sobre depresión postparto.


La depresión postparto es un trastorno del estado de ánimo muy frecuente entre las mujeres, se estima que entre un 10 y 20% de las madres la sufren después del parto.

Darse cuenta de que está ocurriendo es un factor protector ya que anima a buscar ayuda.

Una de las cosas que ayudan es visibilizar que este trastorno ocurre, y nombrarlo, mencionarlo sin ningún tipo de tabú para ir levantando los prejuicios que pesan sobre las mujeres que lo padecen.

Hoy os traigo el testimonio de Laura, la Moleskine de mamá, una mamá bloguera que empezó su blog precisamente para visibilizar lo que le pasaba. Creo que sus palabras son una joya y que lo comparta con nosotros es un regalo que recibo y os transmito con mucho cariño y respeto.

¿Quieres saber más sobre cómo ha transitado por este camino de la depresión postparto? Aquí tienes la entrevista:



Antes de empezar, me gustaría que te presentaras y contaras algo sobre ti que puedas compartir.


Me presento: me llamo Laura, soy la autora de La Moleskine ® de Mamá. Soy Mexicana y académica e investigadora de profesión, aunque me he reinventado como pastelera y galletera en un negocio propio que llevo desde casa. También soy la mamá de Cronopio y esposa de Mi Churri y,  junto con nuestras gatas conformamos una familia mexicana-española.


Esta entrevista es una idea que surgió cuando dejaste un comentario en mi entrada sobre "depresión postparto". ¿Cuándo te diste cuenta de que la habías padecido?


Prácticamente hasta que Cronopio, mi hijo, cumplió nueve meses. Poco antes de cumplir 25 años tuve que ser atendida por un periodo depresivo mayor, que me llevó a estar medicada y atendida por psiquiatras y psicólogos. Fue una etapa bastante dura para mí pero salí adelante,  a veces a contracorriente, pero pude cumplir mis sueños, que eran viajar y estudiar (y por estudiar, estudié hasta un Doctorado). Así que cuando tú hablas de resiliencia sé muy bien de qué estás hablando, porque si alguna palabra me define es precisamente la resiliencia. A pesar de conocer tan bien a la depresión y, de cierta forma, hacerla mi amiga y compañera de vida, cuando me embarazacé y parí, no supe identificarla.

El embarazo y el post parto fueron sumamente difíciles y hasta que me detuve un momento a analizar mis miedos, es que tomé la decisión de hacer algo. Me daba miedo ducharme con mi hijo, pensaba que en cualquier momento iba a salir un enorme chorro de agua hirviendo y nos iba a dejar calcinados a ambos. Ir por la calle con él en su sillita era algo que me llegaba a paralizar pues creía que de la nada saldría un auto que pasaría encima de nosotros. Así puedo decirte muchos de los miedos y angustias que tenía; lo que me hizo recapacitar es cuando me di cuenta que yo quería huir del mundo y lo hacía metiéndome horas debajo de las mantas. Y mi hijo empezó a jugar y a gatear debajo de ellas. Me dolió tanto esa imagen de él que en ese momento pensé que tenía que hacer algo y me di cuenta, por fin, que estaba pasando por otro periodo depresivo mayor.


¿Qué crees que te habría ayudado a identificarla antes? Tu médico, matrona, información u otra cosa?


Yo, que conocía tan bien a la depresión, no pude reconocerla en esta etapa porque las imágenes de maternidades perfectas me impedían ver con claridad. Desde el embarazo no pude hablar de esto con mi médico ni con mi terapeuta, sencillamente porque no sabía qué me estaba sucediendo. De todo le echaba la culpa a las hormonas y suponía que mi situación era hasta cierto punto normal en un embarazo.

No pude identificar como me sentía y lo poco que tenía identificado, no me sentía con la libertad de hablarlo por miedo a que me calificaran como una mala madre, esto en el sentido más duro de la expresión. ¿Y porque no pude identificarlo? Porque desde pequeñas nos educan con un ideal de  maternidad y, de cierta forma, yo me sentía obligada socialmente, por lo menos, a aparentar que estar embarazada y recién parida eran la mayor felicidad que podía experimentar. Y creo que por esto mismo traté hasta de engañarme a mí misma, pero créeme, me era muy duro afrontarme al qué dirán, sobre todo por Cronopio fue un bebe deseado y buscando
 

¿Cómo te sentías en aquellos momentos cuando tuviste a tu bebé?


Estaba "cagaíta" de miedo. Así mismo. Tenía tanto miedo de practicamente todo, pero aun así no olvidaré la primera vez que vi a Cronopio, ni cuando lo tuve en brazos, ni cuando lo pegue a mi pecho. Son momentos que atesoro y aunque me hubiera gustado vivirlos como otras mujeres lo hacen, estoy conforme porque sé, como en todas las ocasiones anteriores, que la depresión, si yo quiero, juega a mi favor.


¿Te sentías de alguna manera especial antes de concebir a tu hijo o durante tu embarazo?


Antes de concebir tenía las mismas ideas generales de todas, quizá de la que más me acuerdo es aquella de que cuando se está embarazada la mujer está en su máxima plenitud. Con esta idea llegué al embarazo y lo que viví fue justamente lo contrario.

Me es muy difícil aún hablar de la depresión durante el embarazo. Escribí un post donde apenas trato el tema por encima, apoyándome en algunos asuntos, digamos, triviales. La depresión de estos nueve meses es un tema que aún tengo pendiente de escribir porque de pronto se me agolpan los recuerdos y los ojos se me llenan de lágrimas y me es muy difícil ver con claridad toda esta etapa. El único que estaba al tanto de lo que me sucedía fue mi esposo pero él también tenía idealizado al embarazo, así que para nosotros fueron meses de mucho aprendizaje, de mucha intimidad, de lograr una unión y un lazo muy fuertes.


¿Cómo te relacionaste con tu bebé en aquellos momentos? ¿Y más tarde?


Con miedo. Todo el tiempo estuvo el miedo presente y ni siquiera puedo atinar a decir miedo a qué. No era el miedo a tenerlo en brazos y que se me cayera. Es un miedo indescriptibles y ahora que te digo esto, veo que es otro asunto pendiente conmigo misma, que me falta escribir sobre ello. Mi hijo y yo nos fuimos descubriendo y reconociendo poco a poco. Hoy veo las fotos de esos momentos, de todos esos meses  y pienso que es una verdadera putada, una putada de las grandes, recibir a tu hijo con depresión, pero como te he dicho, yo he aprendido a sacar lo mejor de la depresión.

Cuando mi primer periodo depresivo mayor, de cuando tenía veintitantos leí en una propaganda de Prozac una frase de Albert Camus que es clave en mi vida: "en lo más oscuro del invierno descubrí que dentro de mi yace un verano invencible".


¿Crees que puede tener relación tu primer episodio con otros episodios depresivos más tarde?


Creo que es total. Tengo algo así como una disposición bioquímica a la depresión, más todas las conductas depresivas que he aprendido. Sin embargo, creo que las mujeres que no han vivido depresión antes no está exentas de vivir depresión en el embarazo y, sobre todo, en el  postparto.


¿Cómo fue tu experiencia para sanar?


Mi experiencia para sanar: aún cuando yo tenía experiencia con la depresión, cuando por fin pude reconocer y , sobre todo, aceptar lo que me estaba pasando, recorrí el camino que antes ya había hecho: ir al psiquiatra y volver a terapia (la terapia psicológica Gestalt la tenía suspendida casi desde los siete meses porque me costaba mucho trabajo moverme por una ciudad tan caótica como la Ciudad de México).

Posterior al parto, quise retomar la terapia pero mi terapeuta tuvo un incidente de importancia y no pude seguir con ella. Tuve que hacer el duelo de su ausencia y darme tiempo para buscar otra terapia. Volví a tomar antidepresivos y junto con la terapia psicológica he salido adelante. Aunque hable de la depresión en pasado para mí no es un tema concluido. He aprendido que en cualquier momento la depresión puede volver por ello me cuido mucho, tengo ciertas rutinas, tengo un detector muy bueno de personas tóxicas y depresivas y me alejo de ellas. Ya no tomo antidepresivos pero sigo en terapia; ahora estoy con una terapeuta cognitivo conductal y no sabes lo mucho que estoy creciendo.


Solamente me gustaría agregar que cuando estaba embarazada intenté abrirme un blog para hablar de todo lo que estaba pasando, y a mí misma me parecía una locura escribir toda esa confusión. Incluso, fueron meses en los que dejé de escribir, algo que hasta ese momento, hacia casi a diario.

Encontré muchos blogs que me confundían aun más y otros que hablaban de las sombras de la maternidad y en ellos de cierta forma me apoyé. Decidí abrir un blog para hablar de un binomio que pocas veces se relaciona: maternidad y depresión, porque son temas que debemos ayudar a darles visibilidad, por ello, te agradezco mucho que te haya interesado mi experiencia.


Y aquí finaliza la entrevista a Laura. Espero que os haya servido y emocionado tanto como a mí. Un abrazo para ella y un saludo a todas las que estáis leyendo su testimonio y aprendiendo de ella.




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29.12.16

Depresión durante el embarazo y postparto



Hola, llevo algunos días con la idea de contaros qué es la depresión en una fase tan delicada como es la maternidad y los efectos en los bebés. Estoy formándome en Psicología Perinatal y creo que una de las labores es acercar toda esta información a las familias, que son las más afectadas.

El tema de salud mental en nuestro país es tabú, y los datos que he visto van en esa línea. Muchas madres no conocen los síntomas de la depresión y la atención primaria en los centros de salud tampoco le está dando la importancia que tiene, cosa que no ocurre en Inglaterra, donde se están dando cuenta del gran impacto que tiene sobre la población la salud mental materna.

Además, las madres también son reacias a visitar psicólogos y psiquiatras, quizá por miedo a ser juzgadas como "locas". Aquí creo que somos los profesionales de la salud mental los que tenemos que hacer un esfuerzo extra para salvar esta brecha.

Bueno, pues paso a contaros y después os pondré los enlaces de los artículos tan interesantes donde se mencionan estos datos y más.

LA DEPRESIÓN MAYOR.


Es un trastorno del estado de ánimo que está recogido en el DSM-IV (existe el V, pero está bastante cuestionado). El DSM-IV es un libro donde se recogen los criterios de todos los trastornos mentales, lo hacen los profesionales unificando criterios según estudios que se van haciendo y por observación clínica. No podemos olvidar que el DSM-IV no deja de ser un libro de criterios unificados elaborado por personas. No es dogma, es mi opinión.

Pues bien, la depresión mayor tiene unos síntomas que afectan al humor. Básicamente tristeza, falta de ganas de hacer cosas... No voy a enumerarlas todas, podéis ver más abajo la lista. Pero la característica de este trastorno es que es DIMENSIONAL. Quiere decir que todos en algún momento hemos tenido esos síntomas, pero es su INTENSIDAD Y DURACIÓN lo que hace que se defina como un trastorno. En los casos más graves, hay ideas de suicidio.

LA DEPRESIÓN POSTPARTO.



Todas hemos escuchado hablar de ella. Parece que entre el 10 y 20% de las madres sufren depresión postparto. Es una cifra bastante alta, pero muy pocas buscan ayuda. Pero la depresión postparto parece que tiene sus inicios en etapas anteriores. Entre el 10 y 20% de las mujeres embarazadas también la sufren.

Por tanto, creo que es mejor hablar de depresión en etapa perinatal.

LA DEPRESIÓN EN ETAPA PERINATAL.


Lo primero que hay que decir es que responde bastante bien al tratamiento, por eso, es necesario que los profesionales de atención primaria puedan detectarlo para tomar medidas.

Las mujeres expuestas a situaciones de vulnerabilidad son más propensas a la depresión (pobreza, maltrato, etc)

Se puede detectar con una entrevista o con la Escala de Depresión Perinatal de Edinburgh. Son preguntas sencillas acerca del estado de ánimo de la madre.

Freud ya señaló que el mayor factor de riesgo para la depresión era la pérdida significativa, la persona se sume en impotencia y desesperanza porque anhela que ocurra algo que no se puede cumplir: recuperar esa pérdida. Un 20% de las mujeres en edad de gestar han sufrido abortos espontáneos en las primeras 12 semanas. Y la pérdida de un bebé supone un gran impacto emocional en la madre.

Este factor se combina con otros biológicos, psicológicos y sociales.

En los factores biológicos encontramos desde un funcionamiento anormal del tiroides hasta bajada de niveles de progesteronas y subida de cortisol.

En los factores psicológicos se encuentran los casos de mujeres que han sufrido pérdidas de familiares (padre o madre) en su infancia, incluso separaciones que han causado la ausencia de uno de los progenitores. También los maltratos o abusos sexuales. Se estima que un 20% de las mujeres han sufrido algún tipo de abuso sexual antes de su edad adulta.

La violencia machista en la edad adulta también es un factor de riesgo o incluso tener un compañero que no apoya emocionalmente y está ausente. Las madres no podrían hablar de sus sentimientos con ellos.

Los factores sociales son los que dejan a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y exclusión: pobreza, no tener familia extensa o un entorno hostil (por ejemplo las madres que hoy crían a sus hijos en zonas de guerra como Siria o cualquier otro lugar del mundo donde hay violencia sistemáticamente.

¿Qué nos debe hacer saltar las alarmas?

Si eres profesional de la salud o conoces alguna mamá:
  • Sentirse triste la mayor parte del tiempo. 
  • Ser pesimista sobre el futuro
  • Autorreproches: debería ser mejor madre, hacerlo todo bien, llevar la casa... 
  • Sentirse abrumada: pensar que no puede más. 
  • Sentirse paralizada. 
  • Irritada hacia el bebé, su pareja, familia... 
  • Pérdida de la paciencia ante pequeñas frustraciones
  • Pérdida de apetito o comer en exceso -sobre todo cosas dulces-
  • Insomnio -tanto para conciliar, mantener o despertares antes de tiempo-
  • Dolores: de cabeza, espalda...
  • Sospecha de que no la quieren. 
  • En los casos más graves: sentirse inútil y que no vale la pena vivir. Ganas de morirse, ella y su bebé. (No te alarmes, raro es el caso de que se llegue a este extremo sólo con la depresión, tiene que haber también una psicosis) 
  • También se puede consumir alcohol y drogas y desatender sus cuidados de higiene.

Solo con leerlo diras: ¡pero si a mí algo de esto me ha pasado alguna vez! Recuerda que la depresión se percibe com un trastorno del estado de ánimo por su intensidad. Muchas madres lo que experimentan es el Maternity Blues, que es tristeza durante el postparto.

MATERNITY BLUES.


No es un problema, ocurre hasta en un 50 o 60% de las mujeres: tristeza, miedo hacia el futuro, dudas sobre si va a poder ser "buena" madre, llánto fácil, emociones a flor de piel...

En estos casos si nos tranquilizamos y pedimos ayuda todo mejora, pero no hay que dejarlo para que no se intensifique.

Cuando una madre llega a la atención primaria con algún signo de alarma se debería entrar en acción.

Áreas para actuar:


El entorno familiar es la ayuda más inmediata. Hablar libremente de la tristeza y sus sentimientos y liberarla de cargas y tareas para que pueda estar con su bebé.

Los grupos de crianza y/o lactancia parece que tamibén reducen los síntomas de la depresión. Así que si conoces alguno de tu zona, o incluso por internet, estos son muy beneficiosos.

El acompañamiento de profesionales de la atención primaria. Como tenemos una cultura tabú en el ámbito psicológico, parece que las madres prefieren que les acompañe su médico de cabecera y matronas. Estos deberían entonces tener una formación mínima para sostener las emociones de estas mujeres. Si no lo tienen, ocurre lo que escucho muchas veces: respuestas frías e impersonales que minimizan las emociones de las madres, haciéndolas más culpables de lo que se sienten.

Lo ideal sería que en los centros de salud hubiera un psicólogo, eso sí, no para despacharte en 10 minutos.

El tratamiento farmacológico en casos graves.

Muchas madres recientes necesitan un proceso de maternaje, es decir, un acompañamiento desde el respeto a sus emociones, sentimientos... sin sentirse juzgadas y además dándoles poder sobre su toma de decisiones.

LOS TRATAMIENTOS.


La terapia interpersonal. Es muy gratificante saber que se ha estudiado y que la psicoterapia es eficaz. Hacer terapia reduce significativamente los signos de la depresión y empodera a las madres. Desde mi experiencia personal como paciente, yo doy fe de que es así. Sin la terapia ahora mismo yo creo que estaría sobreviviendo, no viviendo, que es muy diferente.

La terapia cognitivo-conductual. También es eficaz porque corrige las distorsiones del pensamiento. A mí personalmente me gusta más como herramienta dentro de la terapia anterior, pero ¡es que no es mi corriente! Sin embargo, se ha demostrado que es eficaz, así que es otra opción.

Psicoterapia breve psicodimámica. Esta terapia también demuestra su eficacia y consiste en resolver los conflictos que emergen a nivel psíquico respecto a la maternidad, su entorno...

Psicoterpia padres-bebés. Se basa en desarrollar las habilidades parentales, todo lo relacionado con el proceso psicológico de convertirse en padres y desarrollar las habilidades para serlo.

La terapia de pareja también sirve para reducir el factor de riesgo que es tener una vida de pareja difícil.

Otras cosas que pueden servir son los masajes, por su efecto terapéuticos. Parece que la acupuntura activa también reduce los síntomas; la fototerapia -tratamientos con luz- y los antidepresivos, aunque hay que valorar usarlos durante la primera etapa del embarazo. Durante la lactancia hay que buscar fármacos seguros. (www.e-lactancia.org) Opino que los fármacos deben usarse de muletas, si la persona está incapacitada, por ejemplo, no puede ni levantarse de la cama para ir a terapia. Pero no debe ser el fin del tratamiento.

Siempre es bueno buscar un profesonal de la salud especialista en lactancia materna, que no todos lo son.

¿QUÉ PASA CON EL BEBÉ DE UNA MADRE DEPRIMIDA?


Según el estudio de Campbell (1995) la depresión puede tener efectos negativos sobre el bebé en el vientre materno por los cambios bioquímicos del cerebro. Puede haber mayor frecuencia de prematuridad, menor peso y menos actividad fetal.

  • Si la depresión después del parto dura más de seis meses, las madres interactúan menos veces de forma positiva con el bebé.
  • También los bebés tienen menos manifestaciones de alegría. 
  • Los bebés pueden tener más dificultad para manifestar sus emociones. 
  • Los cambios bioquímicos en el feto predisponen a tener dificultades en su organización conductual en el futuro. 
  • Los bebés parecen más tristes. 
  • El niño se voltea y evita la mirada de su madre. 
  • Es más irritable. 
  • Aumentan peso con dificultad. 
  • Las madres usan menos el lenguaje y el niño necesita formas más intensas para llamar la atención de la madre. 
  • Las situaciones de placer se interrumpen más facilmente. 
  • Los niños hablan menos. 
  • Los niños desarrollaban un apego inseguro con más frecuencia. 
  • Los niños tienen más problemas para dormir. 
  • En la etapa escolar, los niños pueden ser más agresivos, hiperactivos y con problemas de atención. 

 

RESILIENCIA. 


Para terminar, quiero decirte que esta información es ÚTIL pero no DEBES OBSESIONARTE con esto. Es normal sentirnos identificadas en estas listas de síntomas y tendemos a pensar que ESTAMOS DEPRIMIDAS o que nuestros hijos TIENEN ALGÚN PROBLEMA. Cuando estudiaba psicología clínica siempre salía de clase con la sensación de que encajaba en alguno de los cuadros, los profesores se echaban unas risas con nosotros!

Lo más frecuente es que no sea así, y recuerda que la depresión es un trastorno emocional dimensional. Es decir, todos hemos pasado por episodios de tristeza, nuestros hijos también habrán pasado por algunas de las cosas de la lista.

Para mí, la clave es ser conscientes del momento en el que estamos y evaluar si podemos tirar para adelante y qué precio pagamos con ello. Si nos sentimos tristes y abrumadas, lo mejor es pedir ayuda, porque nos lo merecemos.

Confía en ti, porque lo haces bien, y si estas en un mal momento, decirte que la mayoría de las personas tenemos capacidad de sobra para reponernos a una situación dramática. Sólo necesitamos buscar el entorno adecuado que nos brinde AMOR, SOLIDARIDAD y RESPETO por nuestro proceso.

Lamentablemente nuestro sistema de salud público no contempla las psicoterapias, pero es lo más eficaz, y qué queréis que os diga, en vez de compraros una televisión o un iphone, mirad si vuestra prioridad no es estar felices y pagaros una terapia.

ÚLTIMA BUENA NOTICIA: Las terapias de grupo son casi igual de eficaces que las terapias individuales y ¡son más económicas! Busca una terapia de grupo acorde a tu estado de gestación o de maternidad y no dudes en ir. Hazlo por ti, por tus hijos si lo prefieres, pero hazlo, porque te mereces ser feliz.


Puedes leer los artículos que he resumido aquí, con todas las referencias de los estudios que he mencionado:

Depresión en la etapa perinatal
Experiencia grupal de mujeres embarazadas y en etapa posparto y su relación con la depresión y algunos factores sociales.




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