Hazte con el libro

28.12.17

La metáfora del arcoiris



Estaba yo pensando en lo bonito que es un arcoiris. Un fenómeno atmosférico que maravilla a quien lo ve.

Me puse a pensar en cómo se produce dicho fenómeno, y es que cuando una luz blanca atraviesa un prisma, su luz se descompone en un abanico de colores.

Un prisma es un objeto que interfiere en la luz blanca.

Es como la vida misma. Un día sobreviene tu prisma, eso que lo altera todo y desvía la vida.

Está en nuestras manos enfocarnos para que de ese proceso surja algo tan maravilloso como el arcoiris.

Así es el proceso de resiliencia: poner nuestra energía en elaborar el duelo y trascender haciendo algo para el bien común como resultado de nuestra experiencia traumática. Crear nuestro arcoiris.

Yo ya estoy creando el mío. "Magnolia" es mi grano de arena al bien común, donde acompaño a padres a transitar su duelo por la pérdida permanente de la salud de su hijo con discapacidad.

¿Y tú? ¿Te ha pasado algo que te haya transformado en tu mejor versión? ¡Cuéntame!

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3.4.16

¿Será verdad que la parálisis de mi hija es lo mejor que me ha pasado?

El secreto que guardamos. 


Amiga, quiero contarte por qué escuchas a mucha gente que ha pasado por una tragedia decir que "es lo mejor que le ha pasado en la vida".

Es un secreto que solamente conocemos algunos, por fortuna. Esto te lo digo de corazón porque el dolor emocional -y a veces físico- que se llega a padecer no lo querríamos ni para nuestro peor enemigo. 




La búsqueda de soluciones. 


Cuando yo aterricé en Holanda -¿conoces el cuento?- con mi bebé y su padre como compañero, empezamos una búsqueda angustiosa de ayuda.

En la sanidad sueles encontrarte un muro frío, algo así como el Muro en Juego de Tronos. Nadie dice nada, nadie se moja, nadie te dice si tu bebé va a mejorar... sólo "prepárate para lo peor"; que quiere decir que se va a morir. Incluso algunos médicos nos dijeron que hubiera sido mejor que muriera en mis brazos... "porque la vida que iba a tener no era digna".

Antes de que encendáis las antorchas, deciros que con el CARNET DE OPINADORA (como dice Principesa de Preslav) en la mano, cuando yo era joven y en veía las noticias algún caso así, también pensaba parecido. Odiadme.

Los seres humanos cuando estamos desconectados de nosotros mismos, huimos del dolor, y hay mucha gente viviendo así. Yo no soy perfecta.

El siguiente lugar donde buscamos ayuda son los terapeutas. En ellos obtienes acción, pero tampoco se arriesgan a decirte un pronóstico. Os digo que cuando tu hijo está enfermo, lo que quieres es un pronóstico.

Yo me moría por saber si mi hija andaría, comería o hablaría. A día de hoy no hace nada de eso. Pero hace muchísimas cosas, tantas que no podría enumerar. Lo más importante que hace es reírse y ponerse contenta. Creedme, eso basta.


La revelación.


Pero voy a continuar para desvelaros ese secreto por el que la gente dice "es lo mejor que me ha pasado".

Cuando pude hablar con otros padres que también tienen hijos con parálisis te hablan emocionados de cómo les ha cambiado la vida.

A los pocos meses de haber tenido a mi hija, transitando un puerperio, un duelo y en guerra para que mi hija no perdiera ni un minuto de su plasticidad cerebral, yo cortocircuitaba al escucharlo.

Cuando me quitaron a mi hija de mi regazo para llevársela y reanimarla, entré en shock. Rompí a llorar y recuerdo que me llevaron en la camilla hacia la habitación del hospital. Sola. Fría. Oscura. La recuerdo muy azul.

No dormí, solamente me quedé allí quieta, escuchando murmullos a mi al rededor. Cuando fui a ver a mi hija, yo estaba recién parida y a mí nada de eso me importaba. Y verla allí con cables, quieta y fría por el tratamiento de hibernación...  me puso en un lugar distinto al mundo de los vivos. En la frontera con el Hades.

Intenté cantarle, pero no me salía la voz. En aquel momento, y lo sabe bien mi amiga Marga, supe que una parte de mí había muerto. La cuestión es si moriría entera después de saber que mi hija tenía un futuro incierto.

Al final le canté, no paré de hacerlo. Todavía lo hago.

Y aquí está el secreto, la clave de todo: la resiliencia. 


Yo tuve que tomar una decisión que fue crucial para mi vida. O moría en vida, o vivía. 

Vivir significó entregarme al duelo así como a la alegría. Reordenar las prioridades en mi vida. Darme cuenta del rumbo que había tomado y a dónde quería llegar. Buscar un sentido a lo que había pasado para tener un propósito en la vida. 

No podía volver atrás, no hay máquinas en el tiempo ni curas para la parálisis. Arrancarle a mi ego las expectativas depositadas en mi hija y decirle "es lo que hay" y así está bien. 

Cuando te pones este cristal en los ojos, la vida se ve de otra manera. Es más plena porque estás contactando con tu forma de ser más auténtica. Puedes hacer un curso acelerado de madurez.

Al tener tus prioridades ordenados, al valorar la vida tanto porque has estado a punto de perder la de tu hijo y la propia... Al encontrar tu propósito en la vida, entonces, la conclusion disparatada y loca es que "es lo mejor que me ha pasado en la vida".

Lo mejor no significa algo grandioso, ni divertido, ni opulento, ni apetecible, ni agradable. Es lo mejor porque si decides vivir, encuentras tu camino. Tu lugar en el mundo.

Mi propósito es enseñar el camino a otras personas para que sean resilientes y confíen en la vida.

La vida no se tiene que ganar nuestra confianza porque es pura incertidumbre. La confianza la debemos depositar nosotros y estar atentos a lo que de forma natural la vida nos ofrece.

Termino respondiendo a mi pregunta. 


Lo mejor que me ha pasado NO es la parálisis de mi hija, sino la forma en la que yo he decidido vivir esta experiencia.

Cuando escuches a alguien decir eso, no lo tomes por loco o loca. Te está resumiendo su proceso de supervivencia.

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14.3.16

Claves para la resiliencia

La resiliencia es la capacidad de vivir plenamente a pesar de la adversidad.

No hay día que pase que crea firmemente que lo que me pasó con Alicia es una oportunidad para mostrar mi mejor versión.

Todo, incluso lo adverso, nos permite encontrarle un sentido, de hecho, es necesario para no volverte loco.

Después de elaborar el duelo no me quedé ahí, miré hacia afuera y me pregunté ¿qué puedo ofrecer yo al mundo después de lo que me ha pasado?



Puedo ofrecer mi experiencia y mis reflexiones, solamente si le sirve a una persona, ya estaré contenta.

Mi blog es un buen lugar para hacer de altavoz, aunque ahora mismo sea pequeñito, no importa.

Pero no me voy a enrollar más, te dejo un documento donde hablo de las claves de la resiliencia enfocado a desarrollarla en los niños y afianzarla en los adultos.

14 CLAVES PARA LA RESILIENCIA

Espero que lo disfrutes y lo compartas. ¡Gracias!

P.D. También puedes descargártelo si te unes al grupo en Facebook FAMILIAS RESILIENTES. Donde podrás comentar lo que has leído y si quieres, aportar tu experiencia.

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7.3.16

¿Qué es el amor?

 

¿Qué es el amor? 


El AMOR es un sentimiento que nace desde lo más profundo de nuestro ser y que se transforma en cuidado, afecto y respeto.

Es un estado de bienestar que conduce al sosiego y a la alegría de uno mismo. El el arma más poderosa para fomentar la resiliencia, sin el amor, no se pueden contruir personas resilientes.

¿Cómo funciona el amor?


Deja atrás todo lo que sabes del amor, de lo que has visto en las películas o en los cuentos. El amor, como te he dicho, nace de ti, de tu esencia, por lo tanto, la primera manifestación de amor debe ser hacia ti mismo. 

El cuidado, afecto y respeto debes primero dártelo a ti. Imagina que tienes dentro una partícula de amor, para que llegue al exterior, debe atraversarte, debe pasar primero por ti.

Si das "amor" sin recibirlo tú primero, probablemente será un amor ciego, donde pagarás un precio bastante alto por darlo.


Es que yo hago mucho por los demás pero después yo no recibo nada. Es un reproche.

Si el respeto, afecto y cuidado lo das a los demás y te olvidas de ti, probablemente estés buscando algo que no es el amor: aprobación, quedar bien y/o por encima de los demás...

Pregúntate: ¿para qué te preocupas de los otros si no lo haces por ti? 

¿Cómo saber que he olvidado amarme?



Si es tu caso, revisa tus creencias sobre esto. He encontrado personas que me han dicho ¿eso no es ser egoísta? No, no lo es.

Cuando nuestros padres o tutores nos inculcan que estemos al servicio de los demás, no nos avisan de que hay que poner límites y de que también nos debemos preocupar por nostros.

  • Respétate en tus decisiones y no dejes que los demás, con sus juicios negativos, te inciten a pararte en tu vida. 

  • Ten afecto por ti. No te maltrates cuando te mires al espejo. Si te ayuda, imagina que junto a ti hay una niña de 5 años. ¿Le dirías esas cosas a una niña de 5 años? No, ¿verdad? Entonces ¿qué quieres conseguir diciéndote lo mal que te queda esa ropa? ¿o si eres torpe? ¿o si estas gorda o delgada? 

Es insostenible vivir con regañinas todo el día. Una niña de 5 años no lo soportaría. ¿Por qué lo vas a tener que soportar tú? Aunque seas adulta... te mereces un buen trato.

  • Cuídate. Date aquello que necesitas de verdad, desde lo corporal a lo emocional. Que no pasen las semanas sin haber hecho algo que te guste. La vida adulta nos mete en una rutina y nos ponemos en automático. Llegamos al final del día cansados y no nos permitimos un minuto para respirar. 

No te voy a decir yo lo que te gusta, piensa, recuerda lo que te gusta y mira a ver si lo puedes hacer ahora.

Amor y resiliencia. 


El amor es la herramienta básica para una vida resiliente. Cuando vivimos un duro golpe necesitamos alguien que nos ame, no en el sentido romántico de la palabra, sino en el más humano.

Busca una persona o un espacio que te de apoyo y comprensión, respeto y cuidado, afecto y cariño. Si tú has olvidado amarte, con su coherencia y ejemplo lo volverás a hacer. Y entonces, aunque la resiliencia no repare todo el daño de un trauma, tendrás un motor que te pondrá en marcha para tener el futuro en tus manos.

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31.1.16

¿Qué es ser Resiliente?



Como ves, mi blog se llama Mamá Resiliente. El nombre del blog es porque después de un largo proceso de duelo y terapia psicológica me siento así.

La Resiliencia es la capacidad innata (para mí) del ser humano a sobreponerse a las adversidades. Todos somos capaces de superar cualquier adversidad. Revisa tu historia o la de tus seres queridos. Si alguno ha pasado por algún trauma ha terminado por superarlo, con mejor o peor resultado, pero ahí sigue. Eso es un logro.

Estar en el mundo es un logro, es un hecho importante. No lo olvides. 

Resiliencia es aprender de la adversidad, sacar la mejor versión de ti aprendiendo sobre ti. Dándote cuenta del gran valor que tienes.

Es ser creativa, porque las circunstancias han dado un giro de 180 grados a tu trayectoria, como un asteroide que impacta sobre un planeta y lo desvía. Hay que adaptarse.

Es saber pedir ayuda y aceptar, que no resignarse, la nueva situación. Crea una red de apoyo familiar. También ponte en contacto con otras familias que tengan tu mismo problema. Te ayudará. (¿Has visto el grupo de apoyo a padres con peques con parálisis cerebral y el de botón gástrico)

Pasa por expresar tus emociones. El dolor, la rabia, el miedo... se agolpa en tu cabeza y te abruma. Ponle palabras, música y ritmo. 

Cuando estamos en un momento delicado, como un estado depresivo por un duelo, no debes olvidar que ES UNA SITUACIÓN TRANSITORIA. Es necesario un proceso psicológico de reajuste, y un tiempo para acomodarnos a la nueva situación.

Los días más tristes, los momentos más dolorosos pasarán.

Personalmente, yo estoy transitando por esto, he transitado lo que creo que es lo más oscuro, aunque el dolor no desaparece, soy capaz de vivir la vida con plenitud.



Miro a mi hija y pienso que "mientras hay vida hay esperanza". Hago lo que puedo, no fuerzo las cosas y si algo me supera me retiro. Sin dramas. Me refiero a tener que llegar a una sesión de su terapia con las prisas, por ejemplo, o a hacer determinada tarea en casa.

Una cualidad de resiliencia es cuidarse. Precisamente es esto, no ponernos al límite de nuestras posibilidades, porque si no, el cuerpo enferma.

¿Y tú? ¿Eres resiliente? Si quieres saber más, suscríbete al blog y recibirás un mini ensayo sobre resiliencia.




3.1.16

La reacción de mi niña con parálisis cerebral en un carrusel



Sí, mi niña tiene parálisis cerebral, pero para mí no es un obstáculo para disfrutar de los pequeños momentos. Que mi hija tenga un trastorno psicomotor no nos impide hacer cosas con ella. Siempre que vaya acompañada y segura, creo que lo mejor es darle experiencias divertidas y estimulantes.

Ayer terminamos en Cortilandia, casi llovía y no sabíamos a dónde ir, y la magia de la Navidad nos llevó allí. No pensé que Alicia podría montarse en algunas de las atracciones, dos trenecitos y un carrusel, pero vi una mamá con su bebé de meses en el caballito y allí que se fue SuperPapá a subir a nuestra niña.

En ese momento fui muy feliz. No hay nada mejor que poder hacer cosas "normales" con los niños, aunque estos tengan problemas.

En estas cosas veo la resiliencia, veo la fuerza que tiene mi familia y mi niña. No nos privamos de disfrutar aunque haya un trastorno grave por medio.

Hacemos lo que podemos para disfrutar, y es mejor entregarse al momento, porque nadie sabe si mañana estaremos. Así de simple.

Os dejo otra foto de mi niña agarrada a la barra del metro. ¡Ella solita lo hizo cuando el tren empezó a andar! Imagino que instivamente buscó seguridad.

 Así fue nuestra salida de ayer. Alicia siempre nos regala buenos momentos y eso nos hace resilientes. Fuertes a pesar de la adversidad.

La resiliencia nos permite vivir con plenitud a pesar de las adversidades. 

La resiliencia es un mecanismo para aferrarse a la vida. 

Todos somos resilientes.



31.12.15

¿Qué es la resiliencia?



Hola, mi nombre es Carolina y quiero empezar este blog nuevo, es la madrugada del 31 de diciembre de 2015 y en pocas horas comenzará un nuevo año. No es una idea loca, la de abrir otro blog, sino que nace de la necesidad de integrar dos facetas como mínimo: la psicología y mi experiencia como madre resiliente. 

La resiliencia es, en psicología, la capacidad de una persona a superar adversidades. En mi caso, el trauma que ha supuesto para mí y mi familia el trastorno psicomotor de mi hija Alicia.

¿Todos somos resilientes? La resiliencia es una capacidad innata en el ser humano, sólo hay que poner el foco en ella. De hecho, si miramos los telediarios, la tragedia va unida a la existencia de nuestra especie. En mi opinión es una característica evolutiva que nos permite seguir aferrados a la vida a pesar de la adversidad. 

La resiliencia hay que trabajarla si no sale de forma natural. Yo siempre he sido una persona muy pesimita, y por alguna razón, el trastono de mi hija me ha hecho ver la vida de otro modo. Me ha hecho replantearme todo mi sistema de valores, creencias y prioridades. Me ha conducido a darme cuenta de lo verdaderamente importante de la vida: disfrutarla, ya que estamos. Ni más ni menos, pero para esto hay que limpiar muchas creencias falsas, actitudes que hemos aprendido e ideas que nos han metido en la cabeza en nuestra cultura. Esto no lo he hecho sola, me ha ayudado mi psicoterapeuta, a la que agradezco su presencia. También me ha acompañado mi familia, que me ha animado a seguir hacia adelante, y no sería posible sin mi pareja, el papá de Alicia, que está en el mismo barco y remamos en la misma dirección. Creo que una de las claves de la resiliencia, es la red humana que nos sostiene.

¿De qué hablaré en este blog? Pues de muchas cosas, porque yo soy muchas cosas y a la vez nada. Pero de lo que puedo hablar es de psicología y terapia gestalt. Puedo hablar de mi proceso como madre, también de mi duelo al decirle adiós a la maternidad típica que todas esperamos con nuestro primer bebé. De mi capacidad de resiliencia, sorprendente. De mi lucha legal también hablaré, que ha sido un eje importante después de salir del hospital. Puedo hablar de la parálisis cerebral infantil, de las terapias y tratamientos. Puedo hablar del botón gástrico... Puedo hablar de cómo las madres de niños con discapacidad, obtenemos un título especial, algo diferente que nos da una perspectiva totalmente diferente, quizás más profunda, de la vida y de la maternidad. Hablaré también de economía, de cómo afecta una discapacidad a la economía familiar, de las paupérrimas ayudas que tiene España. Y como no, de vez en cuando, haré alguna cosa para recaudar fondos para los tratamientos de mi hija.

Espero que todo esto pueda resultar interesante a alguien. Si no, sólo el hecho de expresarme, para mí será terapéutico.

Buenas noches y feliz año 2016.