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23.10.18

El parto, una barrera psicológica para la lactancia materna




Cuando una mujer se queda embarazada tiene por delante 9 meses de proceso físico y emocional.

Los datos dicen que el 20% de las mujeres embarazadas sufrirán pérdida gestacional, la mayoría lo hará en las primeras 12 semanas.

Estos fríos datos tienen una versión más humana en cada experiencia que escucho atentamente de mis clientas.

Yo misma pasé por eso. Una pérdida gestacional al las 9 semanas de gestación.

En mi tercer embarazo pasé muchísimo miedo. Os lo cuento aquí. No sólo por el miedo al parto por lo que me pasó con Alicia, que fue algo excepcional. Sino porque ya había perdido la inocencia de la experiencia de un embarazo saludable al perder a mi bebé en el segundo embarazo.

Esta situación hace que muchas mujeres vean el parto como una meta. No se plantean nada más allá.

Las sensación es que hasta que no llegue el parto y tengan a su bebé sano y salvo, no se plantean nada. Pierden la oportunidad de informarse sobre las lactancia materna.

Incluso cuando se aborda la posibilidad de informarse sobre lactancia materna en consulta, expresan que eso les queda muy lejos de alguna forma y aparecen resistencias.

El parto se convierte en una barrera psicólogica para la lactancia materna.

Por eso es importante, como dice Carmen Vega, médico y consultora IBCLC de lactancia materna, que las profesionales de la salud de la mujer atendamos tres aspectos fundamentales:

1. Información sobre lactancia materna. Si se aborda de golpe tras el parto, puede suponer una carga más y agobiar a la mujer que hace decidido dar el pecho.

2. Apoyo familiar y social. Invitar a ir a los grupos de apoyo a la lactancia, tanto a ella como al los padres y abuelas y abuelos para que pregunten todas las dudas y vean que la lactancia es una inversión en salud física y mental.

3. Confianza en su cuerpo. El pecho está diseñado para dar el pecho. Excepto si hay un problema médico, las mamas van a secretar leche. Nadie duda que sus riñones van a funcionar después de beber agua a menos que sepa que tiene una enfermedad.

Los profesionales de la salud que trabajamos con mujeres debemos tener esto muy presente a la hora de hacer nuestro trabajo. Atender lo urgente que le preocupa pero también trabajar los miedos para ganar confianza para que puedan pensar en la lactancia materna durante el embarazo.

Siempre, eso sí, desde el respeto a los tiempos de cada mujer, y sabiendo que incluso aquella que no quiera saber nada de lactancia antes del parto, podrá después tomar las riendas de su lactancia si así lo desea dándoles todo el apoyo que necesiten.

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24.4.17

Parir con miedo

Foto de Juan Carlos González Martínez (El Diamante Azul - Juanka Brown)


Hola amigas (y algún amigo que me lee) hoy os quiero contar cómo es parir con miedo.

El 16 de marzo empecé con las contracciones, en la semana 41+1. Llegaba la situación temida, ya que la experiencia con mi primera hija fue durísima: una muerte súbita después del parto con desatención médica casi la mata. Actualmente, ya sabéis, tiene parálisis cerebral severa.

Algo así no se olvida, se puede vivir con ello después de amueblar la cabeza... cerrar un poco las heridas, pero un parto me confrontaba de nuevo con la situación temida. Volvía a mirar mi cicatriz...

Durante las últimas semanas tengo que contar que las emociones estaban a flor de piel. Miedo, enfado, impaciencia, ilusión, alegría... no miento si digo que llegué a pasar por un estado alterado de conciencia: locura, hablando llanamente. Con explosiones de enfado, llantos o ataques de risa.

Por la tarde del día 16 nos fuimos al hospital universitario Virgen Macarena de Sevilla, cuando llegué estaba algo dilatada así que me quedé ya allí.

Yo había presentado semanas antes el plan de parto a la supervisora de paritorios, pero algo pasó que nadie sabía que yo lo había entregado. Yo llevaba una copia conmigo y se lo entregué al matrón que estaba allí.

Éste no lo tuvo en cuenta, se iba en dos horas, así que lo dejó para el siguiente turno.

Cuando llegó el siguiente equipo, vinieron a verme 4 miembros del personal sanitario a la habitación. Me asustaron diciéndome que no se iba a poder hacer y que todo terninaría en cesárea. La verdad es que las formas fueron muy malas. Creo que podrían haber informado a mi marido y después él, con una persona y no 4, informarme a mí.

Héctor venía grande, y no me lo dijeron hasta ese momento. 

Cuando dijeron la palabra "cesárea" se cortó mi trabajo de parto. El cortisol y la adrenalina hicieron mella en la oxitocina y todo se paró.

Mi marido estuvo firme y dijo que la cesárea sería el último recurso. Él fue muy importante en el proceso.

Empezó la instrumentalización:

  • Oxitocina, para que continúe el parto. 
  • Epidural, para soportar las contracciones de la oxitocina, que a su vez, también paraliza el parto. 
  • Rotura de bolsa, porque al estar acostada la gravedad no hacía su trabajo... 

Al final, me rendí. Sólo encontré alivio en el trabajo de las matronas, que venían a animarme, a explicarme y a cuidarme. En la medida de lo posible respetaron mi deseo. Redujeron al máximo la oxitocina, esperaron el tiempo prudencial para la rotura de bolsa y finalmente me propusieron ir a paritorio antes de que se agotara "el tiempo".

Mi impresión fue que había dos formas de hacer: las matronas, más en la línea de un parto respetado, y los médicos, más en la línea de "que esto termine lo antes posible"

Llegó un momento, que del miedo, empecé a llorar y a decir que "yo no empujaba, sino que retenía a mi niño". Hay que entender que en ese momento, donde las hormonas toman el control del cuerpo, también puede haber una alteración de la conciencia.

Mi rendición. Me dije "al final tendrá que ser lo que ellos quieran". Pero no, fue lo que mi hijo quiso.

A pesar del miedo, de la instrumentalización... cuando me propusieron ir a paritorio, porque las matronas querían probar el trabajo de parto, antes de llegar a cesárea, Héctor bajó solo, no hizo falta más que unos empujones y nació con toda su fuerza y su vida a las 7.25 del 17 de marzo.

Deciros que a pesar de la instrumentalización, me sentí cuidada por las matronas. Excepto por una que entró dos veces y en una de las veces quiso hacerme la ténica Kristeller. Firmemente le dije "no me hagas eso". Y paró.

La técnica Kristeller es violencia obstétrica.



El miedo inhibe la producción de oxitocina natural. Y cuando entran cuatro doctores a decirte que "tu plan de parto no se puede hacer" y que "probablemente terminará en cesárea" no ayuda.

Héctor nació sano. Es mi consuelo. También siento que este parto no me ha dejado una herida tan grande como con el de Alicia, evidentemente. Pero todavía, incluso en los hospitales que dicen que apuestan por un parto respetado, hay quien va a su bola y hace un Kristeller o te asusta sin saber las consecuencias.

Gracias por leer mi experiencia.

#PorUnPartoRespetado #BastaKristeller

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1.3.17

Testimonio de una depresión postparto: Laura, la Moleskine de Mamá



Entrevista a Laura, la Moleskine de Mamá, sobre depresión postparto.


La depresión postparto es un trastorno del estado de ánimo muy frecuente entre las mujeres, se estima que entre un 10 y 20% de las madres la sufren después del parto.

Darse cuenta de que está ocurriendo es un factor protector ya que anima a buscar ayuda.

Una de las cosas que ayudan es visibilizar que este trastorno ocurre, y nombrarlo, mencionarlo sin ningún tipo de tabú para ir levantando los prejuicios que pesan sobre las mujeres que lo padecen.

Hoy os traigo el testimonio de Laura, la Moleskine de mamá, una mamá bloguera que empezó su blog precisamente para visibilizar lo que le pasaba. Creo que sus palabras son una joya y que lo comparta con nosotros es un regalo que recibo y os transmito con mucho cariño y respeto.

¿Quieres saber más sobre cómo ha transitado por este camino de la depresión postparto? Aquí tienes la entrevista:



Antes de empezar, me gustaría que te presentaras y contaras algo sobre ti que puedas compartir.


Me presento: me llamo Laura, soy la autora de La Moleskine ® de Mamá. Soy Mexicana y académica e investigadora de profesión, aunque me he reinventado como pastelera y galletera en un negocio propio que llevo desde casa. También soy la mamá de Cronopio y esposa de Mi Churri y,  junto con nuestras gatas conformamos una familia mexicana-española.


Esta entrevista es una idea que surgió cuando dejaste un comentario en mi entrada sobre "depresión postparto". ¿Cuándo te diste cuenta de que la habías padecido?


Prácticamente hasta que Cronopio, mi hijo, cumplió nueve meses. Poco antes de cumplir 25 años tuve que ser atendida por un periodo depresivo mayor, que me llevó a estar medicada y atendida por psiquiatras y psicólogos. Fue una etapa bastante dura para mí pero salí adelante,  a veces a contracorriente, pero pude cumplir mis sueños, que eran viajar y estudiar (y por estudiar, estudié hasta un Doctorado). Así que cuando tú hablas de resiliencia sé muy bien de qué estás hablando, porque si alguna palabra me define es precisamente la resiliencia. A pesar de conocer tan bien a la depresión y, de cierta forma, hacerla mi amiga y compañera de vida, cuando me embarazacé y parí, no supe identificarla.

El embarazo y el post parto fueron sumamente difíciles y hasta que me detuve un momento a analizar mis miedos, es que tomé la decisión de hacer algo. Me daba miedo ducharme con mi hijo, pensaba que en cualquier momento iba a salir un enorme chorro de agua hirviendo y nos iba a dejar calcinados a ambos. Ir por la calle con él en su sillita era algo que me llegaba a paralizar pues creía que de la nada saldría un auto que pasaría encima de nosotros. Así puedo decirte muchos de los miedos y angustias que tenía; lo que me hizo recapacitar es cuando me di cuenta que yo quería huir del mundo y lo hacía metiéndome horas debajo de las mantas. Y mi hijo empezó a jugar y a gatear debajo de ellas. Me dolió tanto esa imagen de él que en ese momento pensé que tenía que hacer algo y me di cuenta, por fin, que estaba pasando por otro periodo depresivo mayor.


¿Qué crees que te habría ayudado a identificarla antes? Tu médico, matrona, información u otra cosa?


Yo, que conocía tan bien a la depresión, no pude reconocerla en esta etapa porque las imágenes de maternidades perfectas me impedían ver con claridad. Desde el embarazo no pude hablar de esto con mi médico ni con mi terapeuta, sencillamente porque no sabía qué me estaba sucediendo. De todo le echaba la culpa a las hormonas y suponía que mi situación era hasta cierto punto normal en un embarazo.

No pude identificar como me sentía y lo poco que tenía identificado, no me sentía con la libertad de hablarlo por miedo a que me calificaran como una mala madre, esto en el sentido más duro de la expresión. ¿Y porque no pude identificarlo? Porque desde pequeñas nos educan con un ideal de  maternidad y, de cierta forma, yo me sentía obligada socialmente, por lo menos, a aparentar que estar embarazada y recién parida eran la mayor felicidad que podía experimentar. Y creo que por esto mismo traté hasta de engañarme a mí misma, pero créeme, me era muy duro afrontarme al qué dirán, sobre todo por Cronopio fue un bebe deseado y buscando
 

¿Cómo te sentías en aquellos momentos cuando tuviste a tu bebé?


Estaba "cagaíta" de miedo. Así mismo. Tenía tanto miedo de practicamente todo, pero aun así no olvidaré la primera vez que vi a Cronopio, ni cuando lo tuve en brazos, ni cuando lo pegue a mi pecho. Son momentos que atesoro y aunque me hubiera gustado vivirlos como otras mujeres lo hacen, estoy conforme porque sé, como en todas las ocasiones anteriores, que la depresión, si yo quiero, juega a mi favor.


¿Te sentías de alguna manera especial antes de concebir a tu hijo o durante tu embarazo?


Antes de concebir tenía las mismas ideas generales de todas, quizá de la que más me acuerdo es aquella de que cuando se está embarazada la mujer está en su máxima plenitud. Con esta idea llegué al embarazo y lo que viví fue justamente lo contrario.

Me es muy difícil aún hablar de la depresión durante el embarazo. Escribí un post donde apenas trato el tema por encima, apoyándome en algunos asuntos, digamos, triviales. La depresión de estos nueve meses es un tema que aún tengo pendiente de escribir porque de pronto se me agolpan los recuerdos y los ojos se me llenan de lágrimas y me es muy difícil ver con claridad toda esta etapa. El único que estaba al tanto de lo que me sucedía fue mi esposo pero él también tenía idealizado al embarazo, así que para nosotros fueron meses de mucho aprendizaje, de mucha intimidad, de lograr una unión y un lazo muy fuertes.


¿Cómo te relacionaste con tu bebé en aquellos momentos? ¿Y más tarde?


Con miedo. Todo el tiempo estuvo el miedo presente y ni siquiera puedo atinar a decir miedo a qué. No era el miedo a tenerlo en brazos y que se me cayera. Es un miedo indescriptibles y ahora que te digo esto, veo que es otro asunto pendiente conmigo misma, que me falta escribir sobre ello. Mi hijo y yo nos fuimos descubriendo y reconociendo poco a poco. Hoy veo las fotos de esos momentos, de todos esos meses  y pienso que es una verdadera putada, una putada de las grandes, recibir a tu hijo con depresión, pero como te he dicho, yo he aprendido a sacar lo mejor de la depresión.

Cuando mi primer periodo depresivo mayor, de cuando tenía veintitantos leí en una propaganda de Prozac una frase de Albert Camus que es clave en mi vida: "en lo más oscuro del invierno descubrí que dentro de mi yace un verano invencible".


¿Crees que puede tener relación tu primer episodio con otros episodios depresivos más tarde?


Creo que es total. Tengo algo así como una disposición bioquímica a la depresión, más todas las conductas depresivas que he aprendido. Sin embargo, creo que las mujeres que no han vivido depresión antes no está exentas de vivir depresión en el embarazo y, sobre todo, en el  postparto.


¿Cómo fue tu experiencia para sanar?


Mi experiencia para sanar: aún cuando yo tenía experiencia con la depresión, cuando por fin pude reconocer y , sobre todo, aceptar lo que me estaba pasando, recorrí el camino que antes ya había hecho: ir al psiquiatra y volver a terapia (la terapia psicológica Gestalt la tenía suspendida casi desde los siete meses porque me costaba mucho trabajo moverme por una ciudad tan caótica como la Ciudad de México).

Posterior al parto, quise retomar la terapia pero mi terapeuta tuvo un incidente de importancia y no pude seguir con ella. Tuve que hacer el duelo de su ausencia y darme tiempo para buscar otra terapia. Volví a tomar antidepresivos y junto con la terapia psicológica he salido adelante. Aunque hable de la depresión en pasado para mí no es un tema concluido. He aprendido que en cualquier momento la depresión puede volver por ello me cuido mucho, tengo ciertas rutinas, tengo un detector muy bueno de personas tóxicas y depresivas y me alejo de ellas. Ya no tomo antidepresivos pero sigo en terapia; ahora estoy con una terapeuta cognitivo conductal y no sabes lo mucho que estoy creciendo.


Solamente me gustaría agregar que cuando estaba embarazada intenté abrirme un blog para hablar de todo lo que estaba pasando, y a mí misma me parecía una locura escribir toda esa confusión. Incluso, fueron meses en los que dejé de escribir, algo que hasta ese momento, hacia casi a diario.

Encontré muchos blogs que me confundían aun más y otros que hablaban de las sombras de la maternidad y en ellos de cierta forma me apoyé. Decidí abrir un blog para hablar de un binomio que pocas veces se relaciona: maternidad y depresión, porque son temas que debemos ayudar a darles visibilidad, por ello, te agradezco mucho que te haya interesado mi experiencia.


Y aquí finaliza la entrevista a Laura. Espero que os haya servido y emocionado tanto como a mí. Un abrazo para ella y un saludo a todas las que estáis leyendo su testimonio y aprendiendo de ella.




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7.1.17

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal es la rama de la psicología que aborda los aspectos emocionales y psicológicos de la maternidad y paternidad desde la concepción, embarazo, parto, postparto y puerperio. 



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29.12.16

Depresión durante el embarazo y postparto



Hola, llevo algunos días con la idea de contaros qué es la depresión en una fase tan delicada como es la maternidad y los efectos en los bebés. Estoy formándome en Psicología Perinatal y creo que una de las labores es acercar toda esta información a las familias, que son las más afectadas.

El tema de salud mental en nuestro país es tabú, y los datos que he visto van en esa línea. Muchas madres no conocen los síntomas de la depresión y la atención primaria en los centros de salud tampoco le está dando la importancia que tiene, cosa que no ocurre en Inglaterra, donde se están dando cuenta del gran impacto que tiene sobre la población la salud mental materna.

Además, las madres también son reacias a visitar psicólogos y psiquiatras, quizá por miedo a ser juzgadas como "locas". Aquí creo que somos los profesionales de la salud mental los que tenemos que hacer un esfuerzo extra para salvar esta brecha.

Bueno, pues paso a contaros y después os pondré los enlaces de los artículos tan interesantes donde se mencionan estos datos y más.

LA DEPRESIÓN MAYOR.


Es un trastorno del estado de ánimo que está recogido en el DSM-IV (existe el V, pero está bastante cuestionado). El DSM-IV es un libro donde se recogen los criterios de todos los trastornos mentales, lo hacen los profesionales unificando criterios según estudios que se van haciendo y por observación clínica. No podemos olvidar que el DSM-IV no deja de ser un libro de criterios unificados elaborado por personas. No es dogma, es mi opinión.

Pues bien, la depresión mayor tiene unos síntomas que afectan al humor. Básicamente tristeza, falta de ganas de hacer cosas... No voy a enumerarlas todas, podéis ver más abajo la lista. Pero la característica de este trastorno es que es DIMENSIONAL. Quiere decir que todos en algún momento hemos tenido esos síntomas, pero es su INTENSIDAD Y DURACIÓN lo que hace que se defina como un trastorno. En los casos más graves, hay ideas de suicidio.

LA DEPRESIÓN POSTPARTO.



Todas hemos escuchado hablar de ella. Parece que entre el 10 y 20% de las madres sufren depresión postparto. Es una cifra bastante alta, pero muy pocas buscan ayuda. Pero la depresión postparto parece que tiene sus inicios en etapas anteriores. Entre el 10 y 20% de las mujeres embarazadas también la sufren.

Por tanto, creo que es mejor hablar de depresión en etapa perinatal.

LA DEPRESIÓN EN ETAPA PERINATAL.


Lo primero que hay que decir es que responde bastante bien al tratamiento, por eso, es necesario que los profesionales de atención primaria puedan detectarlo para tomar medidas.

Las mujeres expuestas a situaciones de vulnerabilidad son más propensas a la depresión (pobreza, maltrato, etc)

Se puede detectar con una entrevista o con la Escala de Depresión Perinatal de Edinburgh. Son preguntas sencillas acerca del estado de ánimo de la madre.

Freud ya señaló que el mayor factor de riesgo para la depresión era la pérdida significativa, la persona se sume en impotencia y desesperanza porque anhela que ocurra algo que no se puede cumplir: recuperar esa pérdida. Un 20% de las mujeres en edad de gestar han sufrido abortos espontáneos en las primeras 12 semanas. Y la pérdida de un bebé supone un gran impacto emocional en la madre.

Este factor se combina con otros biológicos, psicológicos y sociales.

En los factores biológicos encontramos desde un funcionamiento anormal del tiroides hasta bajada de niveles de progesteronas y subida de cortisol.

En los factores psicológicos se encuentran los casos de mujeres que han sufrido pérdidas de familiares (padre o madre) en su infancia, incluso separaciones que han causado la ausencia de uno de los progenitores. También los maltratos o abusos sexuales. Se estima que un 20% de las mujeres han sufrido algún tipo de abuso sexual antes de su edad adulta.

La violencia machista en la edad adulta también es un factor de riesgo o incluso tener un compañero que no apoya emocionalmente y está ausente. Las madres no podrían hablar de sus sentimientos con ellos.

Los factores sociales son los que dejan a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y exclusión: pobreza, no tener familia extensa o un entorno hostil (por ejemplo las madres que hoy crían a sus hijos en zonas de guerra como Siria o cualquier otro lugar del mundo donde hay violencia sistemáticamente.

¿Qué nos debe hacer saltar las alarmas?

Si eres profesional de la salud o conoces alguna mamá:
  • Sentirse triste la mayor parte del tiempo. 
  • Ser pesimista sobre el futuro
  • Autorreproches: debería ser mejor madre, hacerlo todo bien, llevar la casa... 
  • Sentirse abrumada: pensar que no puede más. 
  • Sentirse paralizada. 
  • Irritada hacia el bebé, su pareja, familia... 
  • Pérdida de la paciencia ante pequeñas frustraciones
  • Pérdida de apetito o comer en exceso -sobre todo cosas dulces-
  • Insomnio -tanto para conciliar, mantener o despertares antes de tiempo-
  • Dolores: de cabeza, espalda...
  • Sospecha de que no la quieren. 
  • En los casos más graves: sentirse inútil y que no vale la pena vivir. Ganas de morirse, ella y su bebé. (No te alarmes, raro es el caso de que se llegue a este extremo sólo con la depresión, tiene que haber también una psicosis) 
  • También se puede consumir alcohol y drogas y desatender sus cuidados de higiene.

Solo con leerlo diras: ¡pero si a mí algo de esto me ha pasado alguna vez! Recuerda que la depresión se percibe com un trastorno del estado de ánimo por su intensidad. Muchas madres lo que experimentan es el Maternity Blues, que es tristeza durante el postparto.

MATERNITY BLUES.


No es un problema, ocurre hasta en un 50 o 60% de las mujeres: tristeza, miedo hacia el futuro, dudas sobre si va a poder ser "buena" madre, llánto fácil, emociones a flor de piel...

En estos casos si nos tranquilizamos y pedimos ayuda todo mejora, pero no hay que dejarlo para que no se intensifique.

Cuando una madre llega a la atención primaria con algún signo de alarma se debería entrar en acción.

Áreas para actuar:


El entorno familiar es la ayuda más inmediata. Hablar libremente de la tristeza y sus sentimientos y liberarla de cargas y tareas para que pueda estar con su bebé.

Los grupos de crianza y/o lactancia parece que tamibén reducen los síntomas de la depresión. Así que si conoces alguno de tu zona, o incluso por internet, estos son muy beneficiosos.

El acompañamiento de profesionales de la atención primaria. Como tenemos una cultura tabú en el ámbito psicológico, parece que las madres prefieren que les acompañe su médico de cabecera y matronas. Estos deberían entonces tener una formación mínima para sostener las emociones de estas mujeres. Si no lo tienen, ocurre lo que escucho muchas veces: respuestas frías e impersonales que minimizan las emociones de las madres, haciéndolas más culpables de lo que se sienten.

Lo ideal sería que en los centros de salud hubiera un psicólogo, eso sí, no para despacharte en 10 minutos.

El tratamiento farmacológico en casos graves.

Muchas madres recientes necesitan un proceso de maternaje, es decir, un acompañamiento desde el respeto a sus emociones, sentimientos... sin sentirse juzgadas y además dándoles poder sobre su toma de decisiones.

LOS TRATAMIENTOS.


La terapia interpersonal. Es muy gratificante saber que se ha estudiado y que la psicoterapia es eficaz. Hacer terapia reduce significativamente los signos de la depresión y empodera a las madres. Desde mi experiencia personal como paciente, yo doy fe de que es así. Sin la terapia ahora mismo yo creo que estaría sobreviviendo, no viviendo, que es muy diferente.

La terapia cognitivo-conductual. También es eficaz porque corrige las distorsiones del pensamiento. A mí personalmente me gusta más como herramienta dentro de la terapia anterior, pero ¡es que no es mi corriente! Sin embargo, se ha demostrado que es eficaz, así que es otra opción.

Psicoterapia breve psicodimámica. Esta terapia también demuestra su eficacia y consiste en resolver los conflictos que emergen a nivel psíquico respecto a la maternidad, su entorno...

Psicoterpia padres-bebés. Se basa en desarrollar las habilidades parentales, todo lo relacionado con el proceso psicológico de convertirse en padres y desarrollar las habilidades para serlo.

La terapia de pareja también sirve para reducir el factor de riesgo que es tener una vida de pareja difícil.

Otras cosas que pueden servir son los masajes, por su efecto terapéuticos. Parece que la acupuntura activa también reduce los síntomas; la fototerapia -tratamientos con luz- y los antidepresivos, aunque hay que valorar usarlos durante la primera etapa del embarazo. Durante la lactancia hay que buscar fármacos seguros. (www.e-lactancia.org) Opino que los fármacos deben usarse de muletas, si la persona está incapacitada, por ejemplo, no puede ni levantarse de la cama para ir a terapia. Pero no debe ser el fin del tratamiento.

Siempre es bueno buscar un profesonal de la salud especialista en lactancia materna, que no todos lo son.

¿QUÉ PASA CON EL BEBÉ DE UNA MADRE DEPRIMIDA?


Según el estudio de Campbell (1995) la depresión puede tener efectos negativos sobre el bebé en el vientre materno por los cambios bioquímicos del cerebro. Puede haber mayor frecuencia de prematuridad, menor peso y menos actividad fetal.

  • Si la depresión después del parto dura más de seis meses, las madres interactúan menos veces de forma positiva con el bebé.
  • También los bebés tienen menos manifestaciones de alegría. 
  • Los bebés pueden tener más dificultad para manifestar sus emociones. 
  • Los cambios bioquímicos en el feto predisponen a tener dificultades en su organización conductual en el futuro. 
  • Los bebés parecen más tristes. 
  • El niño se voltea y evita la mirada de su madre. 
  • Es más irritable. 
  • Aumentan peso con dificultad. 
  • Las madres usan menos el lenguaje y el niño necesita formas más intensas para llamar la atención de la madre. 
  • Las situaciones de placer se interrumpen más facilmente. 
  • Los niños hablan menos. 
  • Los niños desarrollaban un apego inseguro con más frecuencia. 
  • Los niños tienen más problemas para dormir. 
  • En la etapa escolar, los niños pueden ser más agresivos, hiperactivos y con problemas de atención. 

 

RESILIENCIA. 


Para terminar, quiero decirte que esta información es ÚTIL pero no DEBES OBSESIONARTE con esto. Es normal sentirnos identificadas en estas listas de síntomas y tendemos a pensar que ESTAMOS DEPRIMIDAS o que nuestros hijos TIENEN ALGÚN PROBLEMA. Cuando estudiaba psicología clínica siempre salía de clase con la sensación de que encajaba en alguno de los cuadros, los profesores se echaban unas risas con nosotros!

Lo más frecuente es que no sea así, y recuerda que la depresión es un trastorno emocional dimensional. Es decir, todos hemos pasado por episodios de tristeza, nuestros hijos también habrán pasado por algunas de las cosas de la lista.

Para mí, la clave es ser conscientes del momento en el que estamos y evaluar si podemos tirar para adelante y qué precio pagamos con ello. Si nos sentimos tristes y abrumadas, lo mejor es pedir ayuda, porque nos lo merecemos.

Confía en ti, porque lo haces bien, y si estas en un mal momento, decirte que la mayoría de las personas tenemos capacidad de sobra para reponernos a una situación dramática. Sólo necesitamos buscar el entorno adecuado que nos brinde AMOR, SOLIDARIDAD y RESPETO por nuestro proceso.

Lamentablemente nuestro sistema de salud público no contempla las psicoterapias, pero es lo más eficaz, y qué queréis que os diga, en vez de compraros una televisión o un iphone, mirad si vuestra prioridad no es estar felices y pagaros una terapia.

ÚLTIMA BUENA NOTICIA: Las terapias de grupo son casi igual de eficaces que las terapias individuales y ¡son más económicas! Busca una terapia de grupo acorde a tu estado de gestación o de maternidad y no dudes en ir. Hazlo por ti, por tus hijos si lo prefieres, pero hazlo, porque te mereces ser feliz.


Puedes leer los artículos que he resumido aquí, con todas las referencias de los estudios que he mencionado:

Depresión en la etapa perinatal
Experiencia grupal de mujeres embarazadas y en etapa posparto y su relación con la depresión y algunos factores sociales.




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17.10.16

Octubre, mes del duelo gestacional.



Hola amigas, este mes está dedicado internacionalmente a la pérdida gestacional. Os dejo estas palabras que escribía aproximadamente hace un año, fruto de mi experiencia.

Nuestros hijos no nacidos merecen un lugar en nuestro corazón, nombrándolos y dándoles su lugar.



******************



Cuando ocurre un aborto espontáneo las mujeres sufrimos. Primero viene el dolor de la pérdida de nuestro bebé, ya sea de semanas o meses, y después sufrimos la violencia con la que se nos arranca el cuerpo de nuestro hijo muerto.

Es una parte de ti la que se pierde, un hijo, una vida juntos de esperanza y alegría.

Las mujeres que hemos perdido un bebé en la gestación debemos elaborar un duelo, sin embargo, no está autorizado, así tampoco nos lo permitimos y callamos.

Solo quien haya pasado por esto sabrá la pena e incomprensión que se siente cuando alguien dice "no pasa nada, eres joven". Cuando lo dice un familiar o amiga sabes que lo dicen con amor, para aliviarte, aunque pese. Lo inaudito es que médicos, matronas y personal sanitario lo digan y forme parte de sus argumentos cuando esta pérdida ocurre; que ni siquiera miren a los ojos mientras los tuyos están llenos de lágrimas.

Sospecho que es una forma de no sostener el dolor humano porque intuyen que la pérdida de un bebé en gestación es más dolorosa de lo que nos quieren hacer creer. Sospecho que nadie les ha instruido, porque si no, tanta distancia y trato inhumano no tiene explicación.

Un aborto te pone en una situación de vulnerabilidad. Si además te han legrado es una agresión al cuerpo, aunque esté justificado médicamente, las emociones son las que son: miedo, rabia, tristeza... y el cuerpo reacciona como sabe. Un aborto implica un duelo. No hacerlo contrae y bloquea el cuerpo generando dolores y tensiones. No se sana diciendo "ya está".

Hay vacío, contacto con la muerte, rabia, enfado, tristeza... La pérdida de un hijo al que hay que dar su lugar y despedir. Llorar. Nombrar. Agradecer su misión y lo que ha aportado para ti, para tu familia.

Es necesario tener un espacio donde expresar el dolor y la rabia, bien en una terapia individual, grupal, baile, canto... siempre consciente de las emociones puestas en juego.


La maternidad debe respetarse y darle el sitio que merece, dadora de vida. No respetar este proceso en cualquiera de sus fases o interrupciones conlleva dolor y perturbación porque es una traición a nuestra naturaleza. La sociedad ha despojado a la maternidad del sentido de su esencia de concebir vida, faltando todo el respeto a este acontecimiento donde están implicados la madre, el padre y el bebé, anulándolos como personas y convirtiéndolos en objetos.


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6.6.16

Donde la maternidad y la psicología se encuentran



¿Maternidad y psicología? ¿Qué es esto? ¿Pero la psicología no es para los locos?...

La psicología es una disciplina que se encarga explorar la psique del ser humano; y cuando se une a la maternidad, nace la psicología perinatal.

¿Qué es la psicología perinatal? 

 

 


Es la rama de la psicología que aborda los aspectos psicológicos y emocionales durante la concepción, embarazo, parto y puerperio hasta los 3 años.

Amigas, todo lo referente a la maternidad, las angustias, dudas, inquietudes, alegrías, tristezas... que nos provoca la maternidad. Es precisamente este momento que algunas estamos viviendo y que a veces no sabemos qué hacer o tenemos dudas.

Pues ahí está la psicología perinatal para orientar y acompañar a las mujeres en este proceso.

¿Y cómo me puede ayudar?


Una psicóloga perinatal va a darte las herramientas que necesitas para encontrar el autoapoyo y el bienestar en tu proceso.

Va a darle autoridad a tus capacidades, mermadas por una sociedad medicalizada donde se nos ha quitado mucho poder de decisión sobre nuestros cuerpos.

Va a fomentar tus habilidades, que ya tienes, para parir, cuidar a tu bebé y a ti misma.

En definitiva, la psicología perinatal pretende conectarte con tu proceso de embarazo, de creación de vida y de crianza.

El amor, el respeto y el buen trato son pilares fundamentales que yo añadiría para poner el broche de oro a esta parte de la psicología tan necesaria.

Ojalá muchas mujeres pidan psicólogas en sus centros de salud, muchas matronas quieran este apoyo en las clases de preparación al parto, muchas profesionales de la salud maternal se animen a requerirnos, para que podamos acompañar desde el respeto y crear ese clima tan necesario en un proceso tan delicado.

Este sábado fue la Muestra de Psicología en Sevilla y el grupo de trabajo de Psicología Perinatal al que pertenezco estuvo allí, estuvimos presentes, y es sólo el principio.

Si nos necesitas, recuerda, hay profesionales que nos estamos preocupando de la salud emocional de las mujeres en esta etapa.

¡Gracias por tu interés!


Enlaces:

Asociación Española de Psicología Perinatal


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18.5.16

Semana mundial del parto respetado



¿Sabías que del 16 al 22 es la semana mundial del parto respetado? ¿Qué es un parto respetado? ¿Por qué hay que respetar el parto? Si no entiendes esto, a lo mejor te interesa leer...

¿Qué es un parto respetado?


Es informar a las madres y a las familias, es dejar que la mujer tome las decisiones que mejor le convienen... pero también es que los profesionales te miren a los ojos, te cojan de la mano cuando tiemblas, sean honestos sin agredirte, no te asusten ni te metan miedo, no te manipulen culpándote de lo que pueda pasar...

¿Por qué es importante el parto respetado?


Un parto es un momento vital delicado y natural. Es el momento en el que el bebé está preparado para llegar al mundo y la mamá para recibirlo. Tiene una parte fisiológica y otra emocional.

En los paises desarrollados, la medicina ha invadido este proceso, medicalizándolo más de lo aconsejable y olvidando la parte emocional del parto.


Cuando se olvida el estado emocional de la madre y su bebé, nos lleva a la falta de respeto. Se minimizan las emociones, se ridiculizan y se ningunean.

El sistema patriarcal tiene mucho que ver en la ausencia de respeto durante el parto. 


Lo lamento, pero aquí me tengo que poner las gafas rosas y confrontar esto: el parto es un proceso exclusivamente de la mujer y su bebé, por tanto, todo lo que es femenino, es susceptible de pisotearse. El sistema patriarcal es responsable.

El machismo está instalado en nuestra sociedad, y tiene unos valores concretos, donde el amor, el respto, el cuidado y la delicadeza son "cosas de mujeres" y se desprecia. Un error, ¿verdad? Son cualidades humanas, y sin embargo, desarraigadas en la mayoría de los casos de las instituciones sanitarias -públicas y privadas-. La sensación de que una va a parir al hospital, pedir que la cuiden con amor y respeto es "utopía".

El parto es un momento vital que puede influir en el futuro. 


Cada vez hay más evidencia científica de que los procesos implicados en un parto pueden desencadenar problemas de salud psicológicos en la adultez. Por tanto, para el bienestar social, es una tarea preventiva trabajar por un parto respetado.

(Os dejo este apunte de la psicóloga Cristina Medina y un estudio sobre oxitocina sintética y trastorno bipolar) 

También, la observación y la experiencia me dicen que el embarazo y el parto pueden dejar huella emocional en el bebé y en la madre a lo largo de los años. No nos engañemos, aunque algo haya ocurrido hace años, no se borra... lo que está pendiente en el pasado, se queda en nosotros si no se repara.

Una mala experiencia durante el parto puede provocar estrés post traumático por violencia obstétrica

Cada vez más mujeres queremos un parto respetado y luchamos por el. 


Es una forma de sanar nuestras heridas, de pedir justicia. Lo que no pudo ser para nosotras, que lo sea para las que lleguen. Asociaciones como El Parto es Nuestro se hacen eco día a día de nuestras experiencias. Contarlas y que se nos escuche es sanador.

También los profesionales cada vez estamos más concienciados, por eso nació hace unos años la Asociación Española de Psicología Perinatal y se ha formado recientemente el grupo de trabajo de psicología perinatal en el Colegio Oficial de Psicólogos de Sevilla.

Te invito este viernes 20 de mayo a la charla sobre parto respetado en Sevilla. No te lo pierdas, para todos los públicos!

Hay miles de mujeres que callaron, que no lo contaron en su momento o lo hicieron años después. Por vergüenza, por miedo, porque encima nos dicen que "somos unas quejicas", que nos conformemos.

Pues no. Yo no callaré.  No quiero perder mi poder sobre mi cuerpo, no quiero ir con miedo a "qué me van a hacer"... Yo quiero un parto respetado.

Artículos de interés:

¿Qué es un parto respetado? Fuente: El parto es nuestro.

Medicalización del parto. Fuente: El parto es nuestro.


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4.5.16

Día Mundial de la Salud Mental Materna



¿Sabes que la salud mental materna importa? Como mamá, psicóloga, terapeuta gestalt y socia de la Asociación Española de Psicología Perinatal, me sumo para dar voz a esta campaña que reivindica el 4 de mayo como el día de la salud mental materna.

La salud mental ayuda al buen desarrollo de los hijos


El desarrollo y crecimiento de los hijos es sensible al estado psicológico de la madre, y la salud emocional de la mujer va a ayudar a afrontar las distintas maternidades de una forma más beneficiosa para ella y para sus hijos e hijas.

Tal y como recoge la Sociedad Marce en su web:

"Muchas mujeres sufren y experimentan emociones negativas frente a los numerosos cambios vitales del embarazo y el posparto. El 25% de las embarazadas experimenta algún tipo de malestar psíquico significativo"

 

 ¿Por qué es necesario el día mundial de la salum mental materna?


  • Para aumentar la sensibilidad del hecho de que es necesario el buen trato a la mujer en todas las etapas de la maternidad. 
  • Para aumentar la detección y el tratamiento de dificultades como la depresión postparto, la ansiedad, etc. 
  • Para que la política se oriente a dotar la administración de los recursos necesarios para todo esto. 

 

Pide al gobierno que se declare el 4 de mayo Día Mundial de la Salud Mental Materna. 


Te facilito el enlace para que puedas adherirte a la petición. Nos interesa a todas, porque es un proceso importante en la vida que debe llevarse a cabo desde el respeto, el buen trato y de la forma más amorosa posible.

¿Qué piensas sobre la salud mental materna? ¿Crees que falta tener más sensibilidad hacia las mujeres que están en alguna etapa de su maternidad: concepción, embarazo, parto o puerperio?



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21.3.16

Episodio aparentemente letal durante el piel con piel





Los beneficios del piel con piel para el lactante y la madre.

Antes de abordar un tema tan triste y complejo como es la muerte súbita del lactante o el episodio aparentemente letal quiero dejar claro que hoy en día sabemos y se han descrito beneficios significativos que la práctica del piel con piel ofrece a los bebés y sus madres.

El contacto piel con piel fomenta la lactancia materna y la alarga en el tiempo, favorece el proceso de vinculación, disminuye el tiempo de llanto y mejora los niveles de glucosa y estabilidad cardiorespiratoria. A las madres les alivia el dolor por ingurgitación mamaria y menor ansiedad.

El contacto piel con piel ayuda a los bebés y a las madres a crear el vínculo entre la díada y significa que las madres estarán más disponibles para el bebé, lo que fomentará un tipo de apego seguro y el bebé crecerá con confianza en que sus necesidades afectivas y nutritivas serán cubiertas.

Sin embargo, existen casos, muy pocos, pero no podemos olvidar que son bebés que pueden perder la vida con lo que ello significa, en los que en la situación de piel con piel puede significar un riesgo.


Dos situaciones: episodio aparentemente letal o muerte súbita del lactante.


Actualmente la Asociación Española de Pediatría distingue entre dos situaciones diferentes. El episodio aparentemente letal (EAL) ocurre en bebés menores de dos meses la mayoría de las veces y la muerte súbita del lactante (SMSL) se da frecuentemente en bebés de entre dos y cuatro meses.

El EAL se define como un episodio brusco y alarmante para el observador consistente en alguna conbinación de apnea, cambios de coloración, cambios marcados en el tono muscular, atragantamientos o náuseas. Otros autores añaden la necesidad de reanimación para recuperarse.

Las causas más frecuentes que provocan un episodio aparentemente letal son el reflujo, las infecciones respiratorias y las convulsiones, como pone en el Libro Blanco de la Muerte Súbita Infantil publicado por la AEPed en el capítulo dedicado al EAL.

Describe este libro, que para hallar las causas del EAL habría que hacer innumerables pruebas desde análisis de sangre completo, análisis de orina, electrocardiograma, radiografía de tórax, pruebas rápidas de VRS (virus respiratorio sinticial), pruebas de tóxicos de orina, pruebas de reflujo, ecografías transontanelar, fondo de ojo y electrocardiograma. Me llama la atención que se justifique que hacer tantas pruebas no es rentable. La mortalidad de los EAL alcanza el 0,8% de los casos. Eso quiere decir que hay bebés que mueren debido a este episodio, pero resulta que no es rentable buscar la causa y los tratamientos se aplican por observación clínica.

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) se define como la "muerte súbita de un bebé de menos de un año de edad que ocurre aparentemente durante el sueño y que permanece sin explicación después de la realización de una minuciosa investigación postmortem.

Es una de las principales causas de muerte infantil entre un mes y un año en países desarrollados. Los factores de riesgo para que ocurra el SMSL son la vulnerabilidad del bebé, un periodo crítico del desarrollo y un factor externo de estrés desencadenante.

Ocurre principalmente por un posición indebida del bebé, boca abajo o bien porque hay mantas o el colchón es blando o por asfixia accidental al compartir la cama. Quiero recordar que el colecho aporta muchos beneficios a la lactancia y a la crianza, por eso es importante seguir las recomendaciones de seguridad de colecho de la OMS:

  • Lactantes menores de tres meses de edad.
  • Prematuridad y bajo peso al nacimiento.
  • Padres que consuman tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes.
  • Situaciones de cansancio, especialmente de cansancio extremo, como el postparto inmediato.
  • Colecho sobre superficies blandas, colchones de agua, sofá o sillones
  • Compartir la cama con otros familiares, con otros niños o con múltiples personas

En cualquiera de las situaciones, la actuación rápida no solo salva vidas, sino que puede prevenir casos graves de daño neuronal.

¿Qué dice la evidencia científica sobre el Episodio aparentemente letal durante el piel con piel?


Existe, además, una situación que se llama "episodios aparentemente letales durante el piel con piel". Esta situación ocurre durante el contacto piel con piel precoz, ocurre en las primeras 24 horas o tras el parto, las dos primeras horas son críticas.

Defiendo el contacto piel con piel por sus beneficios, pero debe informarse a los padres de los riesgos que existen, ya que aunque ocurre pocas veces, la mitad de las veces puede terminar en fallecimiento y la otra mitad con graves secuelas para el bebé.

Hay algunos bebés que por alguna razón sufren una muerte súbita  durante el contacto piel con piel. Se estima que ocurren 3 casos por cada 100.000 nacimientos.


El episodio aparentemente letal de Alicia durante el piel con piel.


Cuando dí a luz a Alicia en el hospital, aparentemente todo fue bien hasta que me la pusieron en el pecho. Durante unos minutos la ví mamar hasta que de repente se quedó dormida y avisé a la enfermera. No vino. Me dijo que era normal que se durmiera, que la niña estaba agotada. Varias veces avisé. El desenlace fue fatal.

En el mes de mayo de 2020, la sentencia dictada a raíz de la demanda que interpuso mi abogada Francisca Fernández Guillén en mi nombre y el de Alicia al Sistema Andaluz de Salud, el juez señala claramente que las parturientas deben ser informadas de los riesgos. Os dejo el párrafo completo aquí:

Conviene añadir, revisada la prueba practicada, que la infracción del deber de vigilancia, en sí misma considerada como un factor de responsabilidad suficientemente grave, se vio precedida en el caso que nos ocupa por una falta de información previa a la madre de las eventuales complicaciones derivadas del contacto con la recién nacida, tal como puso de manifestó la prueba testifical practicada en autos.

Cómo podéis comprobar, es una de las recomendaciones de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la lactancia, como podéis leer en un documento que os dejo más abajo.

Esta sentencia es muy importante en este sentido porque viene a decir que las madres debemos recibir información y los sanitarios deben asegurarse de que la entendamos bien para poder evitar estos episodios, además, eso significa que ellos tienen esa información y al primer aviso, tienen el deber de acudir, para evitar el daño o la muerte del bebé.


¿Debemos dejar de hacer el piel con piel?

 

Tuve mala suerte aquel día al querer la vida dejarme a merced de una persona que no estaba preparada para escuchar a una mujer que acababa de dar a luz. Es doloroso. Quizá si hubiera habido otra persona allí hubiera atendido mi llamada y ahora Alicia estaría sana.

Dice en el documento que os he citado que la vigilancia es preventiva. ¿Y si a los padres les pudiera acompañar una persona de confianza durante el parto en los hospitales?

 
No puedo volver al pasado y corregir esto, lo único que puedo hacer ahora con mi niña es trabajar en su rehabilitación, pero mi contribución será trabajar divulgando información para que a las mujeres se nos escuche y se nos respete en los partos.

Merecerá la pena si una sola mamá mira y remira a su hijo recién nacido porque le ha llegado esta información. Merecerá la pena si algún profesional de la salud toma la iniciativa de informar.

¿Debemos dejar de hacer el piel con piel? No.

Documentación: