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24.4.17

Parir con miedo

Foto de Juan Carlos González Martínez (El Diamante Azul - Juanka Brown)


Hola amigas (y algún amigo que me lee) hoy os quiero contar cómo es parir con miedo.

El 16 de marzo empecé con las contracciones, en la semana 41+1. Llegaba la situación temida, ya que la experiencia con mi primera hija fue durísima: una muerte súbita después del parto con desatención médica casi la mata. Actualmente, ya sabéis, tiene parálisis cerebral severa.

Algo así no se olvida, se puede vivir con ello después de amueblar la cabeza... cerrar un poco las heridas, pero un parto me confrontaba de nuevo con la situación temida. Volvía a mirar mi cicatriz...

Durante las últimas semanas tengo que contar que las emociones estaban a flor de piel. Miedo, enfado, impaciencia, ilusión, alegría... no miento si digo que llegué a pasar por un estado alterado de conciencia: locura, hablando llanamente. Con explosiones de enfado, llantos o ataques de risa.

Por la tarde del día 16 nos fuimos al hospital universitario Virgen Macarena de Sevilla, cuando llegué estaba algo dilatada así que me quedé ya allí.

Yo había presentado semanas antes el plan de parto a la supervisora de paritorios, pero algo pasó que nadie sabía que yo lo había entregado. Yo llevaba una copia conmigo y se lo entregué al matrón que estaba allí.

Éste no lo tuvo en cuenta, se iba en dos horas, así que lo dejó para el siguiente turno.

Cuando llegó el siguiente equipo, vinieron a verme 4 miembros del personal sanitario a la habitación. Me asustaron diciéndome que no se iba a poder hacer y que todo terninaría en cesárea. La verdad es que las formas fueron muy malas. Creo que podrían haber informado a mi marido y después él, con una persona y no 4, informarme a mí.

Héctor venía grande, y no me lo dijeron hasta ese momento. 

Cuando dijeron la palabra "cesárea" se cortó mi trabajo de parto. El cortisol y la adrenalina hicieron mella en la oxitocina y todo se paró.

Mi marido estuvo firme y dijo que la cesárea sería el último recurso. Él fue muy importante en el proceso.

Empezó la instrumentalización:

  • Oxitocina, para que continúe el parto. 
  • Epidural, para soportar las contracciones de la oxitocina, que a su vez, también paraliza el parto. 
  • Rotura de bolsa, porque al estar acostada la gravedad no hacía su trabajo... 

Al final, me rendí. Sólo encontré alivio en el trabajo de las matronas, que venían a animarme, a explicarme y a cuidarme. En la medida de lo posible respetaron mi deseo. Redujeron al máximo la oxitocina, esperaron el tiempo prudencial para la rotura de bolsa y finalmente me propusieron ir a paritorio antes de que se agotara "el tiempo".

Mi impresión fue que había dos formas de hacer: las matronas, más en la línea de un parto respetado, y los médicos, más en la línea de "que esto termine lo antes posible"

Llegó un momento, que del miedo, empecé a llorar y a decir que "yo no empujaba, sino que retenía a mi niño". Hay que entender que en ese momento, donde las hormonas toman el control del cuerpo, también puede haber una alteración de la conciencia.

Mi rendición. Me dije "al final tendrá que ser lo que ellos quieran". Pero no, fue lo que mi hijo quiso.

A pesar del miedo, de la instrumentalización... cuando me propusieron ir a paritorio, porque las matronas querían probar el trabajo de parto, antes de llegar a cesárea, Héctor bajó solo, no hizo falta más que unos empujones y nació con toda su fuerza y su vida a las 7.25 del 17 de marzo.

Deciros que a pesar de la instrumentalización, me sentí cuidada por las matronas. Excepto por una que entró dos veces y en una de las veces quiso hacerme la ténica Kristeller. Firmemente le dije "no me hagas eso". Y paró.

La técnica Kristeller es violencia obstétrica.



El miedo inhibe la producción de oxitocina natural. Y cuando entran cuatro doctores a decirte que "tu plan de parto no se puede hacer" y que "probablemente terminará en cesárea" no ayuda.

Héctor nació sano. Es mi consuelo. También siento que este parto no me ha dejado una herida tan grande como con el de Alicia, evidentemente. Pero todavía, incluso en los hospitales que dicen que apuestan por un parto respetado, hay quien va a su bola y hace un Kristeller o te asusta sin saber las consecuencias.

Gracias por leer mi experiencia.

#PorUnPartoRespetado #BastaKristeller

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18.5.16

Semana mundial del parto respetado



¿Sabías que del 16 al 22 es la semana mundial del parto respetado? ¿Qué es un parto respetado? ¿Por qué hay que respetar el parto? Si no entiendes esto, a lo mejor te interesa leer...

¿Qué es un parto respetado?


Es informar a las madres y a las familias, es dejar que la mujer tome las decisiones que mejor le convienen... pero también es que los profesionales te miren a los ojos, te cojan de la mano cuando tiemblas, sean honestos sin agredirte, no te asusten ni te metan miedo, no te manipulen culpándote de lo que pueda pasar...

¿Por qué es importante el parto respetado?


Un parto es un momento vital delicado y natural. Es el momento en el que el bebé está preparado para llegar al mundo y la mamá para recibirlo. Tiene una parte fisiológica y otra emocional.

En los paises desarrollados, la medicina ha invadido este proceso, medicalizándolo más de lo aconsejable y olvidando la parte emocional del parto.


Cuando se olvida el estado emocional de la madre y su bebé, nos lleva a la falta de respeto. Se minimizan las emociones, se ridiculizan y se ningunean.

El sistema patriarcal tiene mucho que ver en la ausencia de respeto durante el parto. 


Lo lamento, pero aquí me tengo que poner las gafas rosas y confrontar esto: el parto es un proceso exclusivamente de la mujer y su bebé, por tanto, todo lo que es femenino, es susceptible de pisotearse. El sistema patriarcal es responsable.

El machismo está instalado en nuestra sociedad, y tiene unos valores concretos, donde el amor, el respto, el cuidado y la delicadeza son "cosas de mujeres" y se desprecia. Un error, ¿verdad? Son cualidades humanas, y sin embargo, desarraigadas en la mayoría de los casos de las instituciones sanitarias -públicas y privadas-. La sensación de que una va a parir al hospital, pedir que la cuiden con amor y respeto es "utopía".

El parto es un momento vital que puede influir en el futuro. 


Cada vez hay más evidencia científica de que los procesos implicados en un parto pueden desencadenar problemas de salud psicológicos en la adultez. Por tanto, para el bienestar social, es una tarea preventiva trabajar por un parto respetado.

(Os dejo este apunte de la psicóloga Cristina Medina y un estudio sobre oxitocina sintética y trastorno bipolar) 

También, la observación y la experiencia me dicen que el embarazo y el parto pueden dejar huella emocional en el bebé y en la madre a lo largo de los años. No nos engañemos, aunque algo haya ocurrido hace años, no se borra... lo que está pendiente en el pasado, se queda en nosotros si no se repara.

Una mala experiencia durante el parto puede provocar estrés post traumático por violencia obstétrica

Cada vez más mujeres queremos un parto respetado y luchamos por el. 


Es una forma de sanar nuestras heridas, de pedir justicia. Lo que no pudo ser para nosotras, que lo sea para las que lleguen. Asociaciones como El Parto es Nuestro se hacen eco día a día de nuestras experiencias. Contarlas y que se nos escuche es sanador.

También los profesionales cada vez estamos más concienciados, por eso nació hace unos años la Asociación Española de Psicología Perinatal y se ha formado recientemente el grupo de trabajo de psicología perinatal en el Colegio Oficial de Psicólogos de Sevilla.

Te invito este viernes 20 de mayo a la charla sobre parto respetado en Sevilla. No te lo pierdas, para todos los públicos!

Hay miles de mujeres que callaron, que no lo contaron en su momento o lo hicieron años después. Por vergüenza, por miedo, porque encima nos dicen que "somos unas quejicas", que nos conformemos.

Pues no. Yo no callaré.  No quiero perder mi poder sobre mi cuerpo, no quiero ir con miedo a "qué me van a hacer"... Yo quiero un parto respetado.

Artículos de interés:

¿Qué es un parto respetado? Fuente: El parto es nuestro.

Medicalización del parto. Fuente: El parto es nuestro.


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