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23.10.18

El parto, una barrera psicológica para la lactancia materna




Cuando una mujer se queda embarazada tiene por delante 9 meses de proceso físico y emocional.

Los datos dicen que el 20% de las mujeres embarazadas sufrirán pérdida gestacional, la mayoría lo hará en las primeras 12 semanas.

Estos fríos datos tienen una versión más humana en cada experiencia que escucho atentamente de mis clientas.

Yo misma pasé por eso. Una pérdida gestacional al las 9 semanas de gestación.

En mi tercer embarazo pasé muchísimo miedo. Os lo cuento aquí. No sólo por el miedo al parto por lo que me pasó con Alicia, que fue algo excepcional. Sino porque ya había perdido la inocencia de la experiencia de un embarazo saludable al perder a mi bebé en el segundo embarazo.

Esta situación hace que muchas mujeres vean el parto como una meta. No se plantean nada más allá.

Las sensación es que hasta que no llegue el parto y tengan a su bebé sano y salvo, no se plantean nada. Pierden la oportunidad de informarse sobre las lactancia materna.

Incluso cuando se aborda la posibilidad de informarse sobre lactancia materna en consulta, expresan que eso les queda muy lejos de alguna forma y aparecen resistencias.

El parto se convierte en una barrera psicólogica para la lactancia materna.

Por eso es importante, como dice Carmen Vega, médico y consultora IBCLC de lactancia materna, que las profesionales de la salud de la mujer atendamos tres aspectos fundamentales:

1. Información sobre lactancia materna. Si se aborda de golpe tras el parto, puede suponer una carga más y agobiar a la mujer que hace decidido dar el pecho.

2. Apoyo familiar y social. Invitar a ir a los grupos de apoyo a la lactancia, tanto a ella como al los padres y abuelas y abuelos para que pregunten todas las dudas y vean que la lactancia es una inversión en salud física y mental.

3. Confianza en su cuerpo. El pecho está diseñado para dar el pecho. Excepto si hay un problema médico, las mamas van a secretar leche. Nadie duda que sus riñones van a funcionar después de beber agua a menos que sepa que tiene una enfermedad.

Los profesionales de la salud que trabajamos con mujeres debemos tener esto muy presente a la hora de hacer nuestro trabajo. Atender lo urgente que le preocupa pero también trabajar los miedos para ganar confianza para que puedan pensar en la lactancia materna durante el embarazo.

Siempre, eso sí, desde el respeto a los tiempos de cada mujer, y sabiendo que incluso aquella que no quiera saber nada de lactancia antes del parto, podrá después tomar las riendas de su lactancia si así lo desea dándoles todo el apoyo que necesiten.

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26.11.17

La succión afectiva



Hola, hoy os vengo a hablar de un término que no es usual, que es la "succión afectiva".

EL APEGO SEGURO.


En psicología perinatal abordamos la lactancia materna como una herramienta que ha dispuesto la naturaleza para que se pueda favorecer la crianza con apego seguro.

La teoría del apego (John Bowlby) describe cuatro tipos, el tipo seguro es el más saludable. Para favorecerlo el bebé necesita ser dependiente de una madre que esté disponible para alimentarlo y amarlo.

Con estos cuidados podrá experimentar en sus primeros años la seguridad y confianza que necesita en la vida. Después, podrá llegar a ser un adulto independiente y libre de apegos insanos, ya que la seguridad y confianza serán intrínsecas.

Esto es una descripción breve de la teoría, pero os invito a profundizar más, ya que es un tema apasionante y nos ayuda a conocernos a nosotras mismas.

LACTANCIA MATERNA Y TIPOS DE SUCCIÓN.


La lactancia materna es el primer contacto que tiene el bebé con su madre cuando nace. De hecho, mamar en la primera hora de vida es un factor de éxito para establecer la lactancia materna.

El bebé tiene dos formas de mamar. Una succión nutritiva donde de forma poderosa extrae la leche, y otra forma más suave pero rápida que sirve para estimular el pecho favoreciendo la secreción de oxitocina.

A esta última se la llama habitualmente "succión no nutritiva".

Cuando se usa este término queda la sensación de que no se está describiendo completamente lo que ocurre durante esta succión.

Con esta succión el bebé no se nutre de alimento. Quizá no cae leche materna ni hay reflejo de eyección, pero está garantizando la producción mediante estimulación y además se calma con el contacto y se mantiene durante más tiempo en el pecho de la madre.

Es habitual esta succión mientras duerme plácidamente en el pecho de la madre.

El contacto favorece el apego seguro. Las caricias son un factor protector para la salud de los bebés y una necesidad que debe ser satisfecha. Por eso, esta succión es igual de importante que la "nutritiva".

SUCCIÓN AFECTIVA.


Creo que usar el término "succión afectiva" es adecuado para describir un tipo de succión que garantiza la lactancia materna, el contacto físico, el apego seguro y sus beneficios.

Estamos poniendo el foco en la relación de afecto entre la madre y el bebé.

De esta manera además, eliminamos el factor negativo que tiene el término "no nutritiva" ya que se le ha dado tradicionalmente menos valor, llegando a decir que el bebé está "usando la teta como un chupete".

En realidad, el chupete está sustituyendo esa función afectiva que tiene el pecho.

En algunos blogs y revistas se usa el término "succión afectiva" para referirse al hecho de chuparse el pulgar. No hay ningún motivo para hacer esta distinción en el tiempo, ya que la succión que estimula el pecho y calma se da desde el primer momento.

Llevarse el dedo o poner un chupete sigue siendo una forma de sustituir el pecho, llenar su ausencia.

En otros medios, muy pocos, sí he visto usar "succión afectiva" para dar nombre a la succión no nutritiva.

Si nos apropiamos del término "succión afectiva" para referirnos a esa succión que calma y estimula el pecho, que favorece el apego, estaremos dando el lugar que merece a la lactancia materna como herramienta para facilitar el apego seguro y sus beneficios.

Si os gusta este razonamiento, os animo a todas a hablar de "succion afectiva" para dar el valor que merece a este mecanismo con el que vienen programados los bebés y que garantiza su alimento y afecto.

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12.8.17

3 motivos por los que no me gustan las salas de lactancia



Hola amigas, son las dos de la mañana y puedo escribir ahora que mi bebé duerme

En este tiempo debo decir que no puedo publicar entradas complejas ya que estoy usando el móvil. Mi bebé casi siempre está en mis brazos.

Es incómodo para buscar y enlazar bibliografía o estudios, así que hoy os hablo de mí y por qué no me gustan las salas de lactancia.

Hace unas semanas salía de la sesión teta del cine que tenemos cerca y me dispuse a dar el pecho a mi bebé. Vi unos asientos en el pasillo del centro comercial y allí nos sentamos.

Pasó una pareja de agentes de seguridad y ella muy amablemente me informó de la existencia de la sala de lactancia, por si me quería ir allí y estar más cómoda.

Yo le dije que prefería estar allí. Me quedé reflexionando sobre qué me hacía no elegir la sala de lactancia.

Para quien no lo sepa, las salas de lactancia son lugares habilitados para dar el pecho. Suelen tener sillones, cambiadores incluso microondas para calentar la comida de los bebés. Suelen estar junto a los aseos.

EL LUGAR


Suelen estar descuidados y son pequeños. Con luz artificial y mobiliario con desperfectos.

Parece algo deprimente.

Suelen estar junto a los baños y huele mal. En el último que estuve además hacía mucho frío, al ser salas pequeñas los climatizadores no funcionan de forma óptima.

NO QUIERO ESTAR SOLA


Aunque puede entrar cualquiera, suelen ser pequeños y no puede entrar el resto de la familia.

A mi me gusta dar el pecho mientras converso con mi marido o canto a mi hija mayor.

Además si necesito algún tipo de ayuda, estar sola no resuelve nada.

NO ME GUSTA ESCONDERME


La sala de lactancia en principio es para tener intimidad. Imagino que para madres pudorosas es una opción aceptable.

Sin embargo una cosa que ha cambiado mi lactancia es mi relación con mi cuerpo y vencer la vergüenza.

La vergüenza es un emoción negativa que resulta de querer evitar mostrar algo por miedo a unas evaluación negativa.

Ya no me importa que juzguen mis pechos, son míos y alimento a mi hijo con ellos.

La intimidad surge de la conexión que tengo con mi bebé, y puede surgir en cualquier lugar y momento que él necesite.

Afortunadamente hasta hoy nadie ha roto esa intimidad y me han respetado. Pero si alguien la invadiera dejaría muy claro que estoy en mi derecho.

Las ONU ha incluido la lactancia como derecho humano y la OMS declara que se puede amamantar en cualquier lugar.

La lactancia materna en público puede perturbar a muchas personas que tienen unos principios rígidos, sobre todo con los derechos de las mujeres.

Amamantar es quitarle al pecho un contexto sexual al servicio de los hombres.

Amamantar es mostrar el placer maternal en público, un placer femenino no ligado al consumo, pero que forma parte de la sexualidad femenina.

Yo por esto no quiero esconderme. La lactancia es ternura. Es una cualidad de la mujer que debe valorarse y respetarse.

Amamantar no nos hace vulnerables, sino fuente de vida.

Estos son mis motivos por los que no doy el pecho en las salas de lactancia. ¿Y tú qué opinas? ¿Te gustan?