Hazte con el libro

4.7.19

Los límites de la crianza respetuosa: ¿cómo controlarme para no pegar a mi hijo?



Quiero dar las gracias a MamáDibuja por esta magnífica ilustración que destaca que la violencia en ningún caso es educación.

Vivimos en una sociedad donde poco a poco se va afianzando la firme creencia de que la violencia NO es el mejor método para relacionarse con las personas. Estamos en alerta constante con temas tan dolorosos como el #bullying, la #violenciamachista, el #acosolaboral...pero cuando se trata de violencia ejercida hacia los niños y niñas, hay silencio o justificaciones.

"A MÍ ME PEGARON Y NO ME HA PASADO NADA"


Esta es la frase más repetida en redes sociales y conversaciones de sobremesa. Personas inconscientes de que sí les ha pasado algo, y es horrible, han interiorizado la violencia, y eso les hará reprimir sus sentimientos de culpa cuando la ejerzan y la vean.

Tenemos esto claro, ¿verdad?. No se debe usar la violencia sobre los niños y niñas.

Yo voy a poner un PERO en este asunto. ¿Qué les pasa a las madres que a pesar de saber esto, leer, informarse e incluso asistir a talleres sobre crianza respetuosa terminan gritando y pegando a sus hijos e hijas? ¿Son malas madres? ¿Malas personas?

Como dice Alice Miller en su libro "El drama del niño dotado", los adultos que han sido educados con violencia (no hace falta que sean palizas, valen los tirones de pelo, zapatillazos, gritos...) en su adultez dirigen toda esa ira contenida hacia sus propios hijos e hijas, que son vulnerables, no se pueden defender. Y así, continuará la dinámica familiar a menos que se ponga consciencia de ese patrón de relación aprendido y se ponga toda la carne en el asador para salir de ahí.

He escuchado muchas veces a mis clientas contarme que se sienten culpables e impotentes cuando no pueden llevar a cabo las estrategias de un libro de crianza respetuosa que han leío, o que los consejos de la psicóloga del colegio han caído en saco roto.

"¿Cómo controlarme para no pegar a mi hijo?"


¿Cómo romper con esa espiral de violencia intergeneracional?

Las herramientas de la terapia gestalt nos permiten actuar en el presente a través de las emociones que el propio cuerpo expresa y que se gestaron en el pasado. Alguna de mis pacientes describía, al recordar una escena con su madre donde era agredida, cómo sentía que le ardían los brazos, pero al ser una niña se quedaba quieta por miedo a su madre. En la actualidad, se sentía impotente cuando la frustración la llevaba a golpear a sus hijas.

Canalizar esa ira antigua de forma adecuada, cerrar aquellas agresiones que se habían producido mediante el abuso de autoridad y una relación asimétrica donde ellas, de niñas, no tenían ningún poder, forma parte de la sanación.

La crianza respetuosa es el futuro para nuestros hijos, pero una vez más, la experiencia me dice que el trabajo siempre se hace desde nuestro interior hacia el exterior. No valen los consejos si no se acompaña de un trabajo interior de transformación.

Entender la verdad de nuestra historia personal, de aquella niña que fuimos, cerrar las cuentas pendientes, validar el dolor por no haber tenido los padres que esperábamos y tener confianza y compasión por nosotras mismas forma parte del proceso de sanación.

Aceptar nuestro pasado mientras tenemos la certeza de que nuestro presente podemos construirlo como adultas que somos con los recursos que tenemos y así criar a nuestros hijos e hijas de forma respetuosa.

Es un proceso que merece la pena transitar.

#crianzarespetuosa #psicología #patronderelación #violenciaheredada #violenciaNOeseducación

Espero que te haya gustado mi perspectiva. Si crees que necesitas trabajar esto en terapia, puedes pedir cita conmigo. Si no, puedes también seguirme en redes sociales para acompañarme en todas las propuestas que os hago para crecer.

Carola López Moya.
Psicoterapeuta gestalt.
Habilitada para el ejercicio de profesiones sanitarias.
Colegiada nº AN07169
Experta en psicología perinatal.

30.8.17

Yo maltrato, tú maltratas



Hoy voy a hablar del maltrato. Sé que voy a levantar algunas susceptibilidades, pero en esto hay que ser claro. Sin tabúes. 

Esta semana he leído varios tuits donde se mencionaba que "un cachete no es maltrato". 

Siento decirlo, pero sí lo es. 

Otra cosa es que si yo le pego un cachete a mi hija, me sienta culpable y para aliviar la disonancia cognitiva quiera normalizarlo. 

Un cachete es maltrato porque es una agresión física. 

Todos en mayor o menor medida hemos sufrido maltrato. Bien de nuestros padres, hermanos, profesores y compañeros de clase.
 
  • Hace 25 años en la escuela el profesor te tiraba de las orejas. 
  • Hace 25 años las madres te daban con la zapatilla. 
  • Hace 25 años los hermanos se pegaban. Hoy también pasa.
  • Hace 25 años los compañeros te esperaban a la salida para pegarte. Hoy también. 

Tenemos tan normalizado el maltrato que ocurre en los hogares, con la violencia doméstica y la violencia de género. 

Ocurre en las escuelas con el bullying. 

Ocurre en los trabajos con el mobing. 

Ocurre en los hospitales con la violencia obstétrica. 

No voy a hacer distinción entre maltrato físico y psicológico. Ambos duelen. Hacen daño  a la persona que lo sufre, y también a quien lo ejerce. 

Lo más doloroso de esto es reconocernos como maltratadores. 

Desde dar un cachete hasta humillar nos alinea con el papel de maltratador/a. 

Es esto lo que tenemos que trabajar, no entrar en el discurso de que "un cachete al año no hace daño" , o que "una burla no es para tanto" . 

Esto es normalizar la violencia física y verbal. Es algo que no quiero para mí. 

No me preocupa cuando alguien admite que le ha dado un cachete a su hijo, lo hace desde la conciencia de que eso no es beneficioso para nadie. 

Me preocupa quien dice que él nunca ha maltratado, porque no está viendo todo su ser completo, está renegando la parte oscura y por tanto vive en la inconsciencia. 

No tendrá oportunidad de crecer. 
El maltrato es inaceptable. Cuando ejercemos el maltrato sobre alguien estamos haciendo algo inaceptable. Lo doloroso es admitir esto. Lo inaceptable es normalizar la violencia por no tener la valentía de admitir que a veces ejercemos violencia. 

Rompamos la espiral de violencia reeducándonos. Es la oportunidad que nos dan nuestros hijos. 

Y es lo mejor que podemos hacer por ellos. 

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29.2.16

Las palabras también curan

 

LAS PALABRAS DUELEN, PERO TAMBIÉN CURAN. 

 

Nos dicen muchas veces que las palabras duelen, pero hoy, leyendo el libro sobre terapia infantil gestáltica de Loretta Cornejo, esta pequeña frase me ha inspirado esta entrada.

¿Os habéis percatado de la de cosas que decimos al día sin pensar el efecto que causa en el otro?

¿QUÉ EFECTO TIENEN EN LOS NIÑOS?


¿Y del daño que pueden hacer a los niños si estas palabras son crueles? La crueldad puede ser más o menos sutil.

No hace falta irse a familias desestructuradas para encontrar palabras ausentes de amor y respeto. Te puedes sentar en un parque y escuchar a madres -y padres- refiriéndose a sus hijos de malos modos porque estos no comen, no duermen o no se están quietos.

"Este niño es tonto",  el desprecio con el que lo dices es lo que daña a tu hijo. Decirle a tu hijo que "tu padre -o madre- no te quiere" porque hubo una separación, sin entrar en el juicio de lo que os pasó, es minar la seguridad de los pequeños.

Son agresiones que van rompiendo por dentro a tu hijo. Las palabras pueden convertirse en maltrato.

Un día te encontrarás con que no te habla apenas, con que te desafía, llora constantemente, tiene berrinches, y no sabes cómo llegar al que una vez fue tu pequeño bebé que sostenías en tu seno.

Nos falta amor en el día a día y respeto; mucho respeto por el otro.

Respeto es escuchar lo que necesita tu hijo, no poner sobre él juicios ni mirarlo como si fuera la causa de tu desesperación.

EL AMOR ES UNA CURSILERÍA QUE NO AYUDARÁ A MI HIJO.

 



Si como adulto piensas que las malas palabras endurecerán a tu hijo para la vida adulta, le estas robando su infancia.

Si este es tu caso, entonces debes empezar por ti, porque el falto de amor eres tú

Los niños no necesitan dureza, sino seguridad y ternura para construirse como adultos fuertes que entonces sí podrán enfrentarse a la dureza de la vida.

La dureza en la vida viene sola sin buscarla. Tendrá oportunidades para afrontar pérdidas y agresiones sin que tú tengas que entrenarle. Tú papel es enseñarle que pese a todo, puede seguir confiando en la vida.

Si tú eres fuente de dureza, no tendrá ningún refugio al que acudir cuando la vida le dé un revés. No podrá confiar en ti.

 

¿SE PUEDE REPARAR EL DAÑO DE LAS PALABRAS CRUELES?


Sí, curan y sanan si a partir de ahora miras a tu hijo a los ojos y buscas en tu corazón palabras que lo llenen de amor.

Si le has reñido injustamente y te sientes culpable ¿has probado a decirle "hijo, lo siento mucho"? Ponte a su altura y díselo honestamente, esto le da seguridad. Le enseñarás que a veces uno se equivoca y se comporta mal y puede pedir disculpas.

El daño se puede reparar con paciencia, tú eres el adulto que lo acompaña, la mayor responsabilidad con los hijos la tenemos nosotros, no es una carga.

Responsabilidad significa "habilidad para responder", y eso es lo que hacemos constantemente con los hijos. Respondemos a sus acciones, cómo lo hagamos, será la forma en que les construyamos. 



Ten paciencia, ¡pero la de verdad!, no la que expresamos con disgusto en la cara en plan "niño estoy cansada ya", eso no es paciencia, es un chantaje que crea sentimiento de culpa a tu hijo, por no saber cómo complacerte.

Paciencia y ternura que llegan desde el corazón, comprendiendo que el niño no tiene suficientes recursos para expresar de otro modo lo que siente al mundo.

LOS NIÑOS TAMBIÉN SON RESILIENTES


Sí, muchísimo. Te sorprendería saber que hay estudios que dicen que el 80% de niños que vivieron una tragedia han llegado a la edad adulta con la posiblidad de construirse un futuro.

Estos estudios muestran que es la relación con las personas lo que hace que se pueda superar la adversidad.

La resiliencia no es una característica aislada del ser humano, sino que nace de la relación amorosa, respeutosa, solidaria y con buen trato de los demás.

Si estás en una situación de difícil entendimiento con tu hijo o hija, prueba a ver qué pasa si en vez de agredir, respetas. Si en vez de juzgar, escuchas. Si en vez de despreciar, acoges.

Si te ha gustado, comparte en redes sociales. Déjame un comentario, me alegrará muchísimo. 

Un abrazo afectuoso.


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19.2.16

El olvido de los refugiados



¿Qué pasa con los Derechos Humanos de los refugiados?


Me ha pillado casi por sorpresa, no el tema de los refugiados, no, sino el documental To Kyma de la Sexta. Un documental que presenta la realidad de estas personas con crudeza, de esa que sacude hasta el tuétano y el alma.

Todos lo hemos visto por la televisión, lloré y vibré de rabia el día que salió a las pantallas que Aylan había muerto ahogado en una playa europea. ¿Cuántos Aylan habrá habido desde entonces? ¿Cuántos Aylan se habran ido en silencio, sin que el objetivo de una cámara estuviera presente?

Ayer, esa caja tonta que a veces tiene un momento de lucidez, nos acercó a una realidad terrible, del que la gran mayoría de los españoles estamos a salvo, en nuestro sofá con una manta, mirando la pantalla.

Y yo a su vez, mientras se me llenaban los ojos de lágrimas, miraba como mi niña, feliz, incluso con su parálisis cerebral, que es tela marinera, estaba a salvo y fuera de peligro de la muerte. Cosa que esos niños, no tienen.

¿Qué hace Europa con los refugiados?




Europa da vergüenza. Los gobiernos miran para otro lado mientras llegan 1000 personas a diario huyendo de la guerra. No, no es tópico, no vienen a por los pisos, ni a por un trabajo mejor, vienen porque su país está destruído.





No voy a analizar las causas, serán cientos. Lo más inminente es que la Europa a la que se le llena la boca con los Derechos Humanos, está ciega, sorda y muda ante esta tragedia. 

Los libros de historia plasmarán este episodio como oscuro, incomprensible y desgarrador. Es un holocausto en el que no hacen falta gases, basta con agua de mar. Un mar que es la fosa común más grande del mundo. 

¿Qué puedo hacer por los refugiados?


Si tenemos que esperar a que los gobiernos hagan algo, podemos esperar sentados... yo me resisto a pensar que no podemos hacer nada. Hay unos héroes allí en la orilla del mar rescatando personas.

Empezaron con cuatro duros y cada vez más tienen más recursos. Mientras el gobierno no hace nada, ellos están allí. Yo quiero que estén allí.

Este post quiero que sirva para que puedas donar dinero, para que tengan equipos, personas, medios para pagar su estancia... lo que necesiten. 

Su web es esta: ProactivaOpenArms.org infórmate y dona, por favor. Es lo único que podemos hacer mientras Europa duerme.

¿Te unes a esta inciativa? Si todos los blogueros escribirmos sobre esto podemos remover muchas conciencias. #NoOlvidoRefugiados



6.2.16

Recorre conmigo el Caminito del Rey

El caminito del Rey

 

Las experiencias son aprendizaje y nos llenan el alma.


Una de las cosas que he descubierto en mi proceso de duelo y de resiliencia es darme cuenta de lo valioso que es hacer cosas que nos gusten. Las experiencias son aprendizaje y es lo que nos llenan el alma.

Hoy os escribo desde un enclave maravilloso, la Sierra de las Nieves en Málaga.

Excursión al Caminito del Rey. Málaga.


Esta mañana hemos salido de Sevilla bien temprano, teníamos entradas para hacer el Caminito del Rey, antes El Balconcillo de los Gaitanes. Hemos llegado desde Ardales, por la entrada Norte. A la altura de un restaurante que se llama el Kiosko hay dos senderos que te llevan a la puerta del Caminito del Rey, nosotros hemos hecho el largo, casi tres kilómetros de sendero muy fácil de hacer. Sólo un par de ocasiones he tenido que mirar el suelo para ver dónde pisaba.

Sí tengo que decir que no contaba con este tramo y me he agobiado bastante porque creí que no llegaríamos a las diez a la entrada. En el documento ponía que teníamos que estar media hora antes y no llegábamos. Así que me he tirado medio camino reprochando al nene -como llamo cariñosamente a mi pareja- y él se ha armado de paciencia y me decía "tranquiiiiila". Santo varon.

Lo que no me estaba contando es que al parecer las 10 era la hora aproximada para entrar, que cada 15 minutos se formaba un grupo... y ya dentro entre risas he visto cómo la venganza contra mí se servía en frío... por reprochar. Jajaja. 

Al llegar a la puerta del Caminito del Rey, a las diez en punto, nos dan dado uno casco. El recorrido son unos tres kilómetros, dos tramos con balconcillos, espectaculares. Hay que llevar botines aunque el firme es seguro, pero nada de zapatos de salir. 


Notar el viento fresco en la cara, apreciar los cortes y formas de la piedra que nos da una pista de su historia milenaria, descansar la vista en el verde del agua del embalse o perderse en el silencio del bosque son bienes de incalculable valor que se nos queda en el ADN de nuestra psique.

El recorrido del Caminito del Rey nos ofrece para mí, dos momentos únicos. Al final del trayecto, la roca que emerge en el camino por la que podemos ver que incluso pasa el tren. Las láminas de esa roca caliza nos hacen ver la fuerza de la naturaleza.

Un poco más adelante, tenemos el puente colgante, muy divertido, aunque una placa de mármol nos indica que allí murieron tres chicos en el año 2000 al romperse un cable que usaban como tirolina. Y el lugar se llena de serenidad mezclada con tristeza, porque allí dejaron la vida tres chicos haciendo lo que les gustaba. Así reza la dedicatoria.

El puente colgante es muy seguro, pero su estructura te deja casi en el vacío, la reja que hay bajo tus pies permiten ver el abismo y la sensación es de vértigo y emoción. Acero puro te sujetan en el aire en una gartanta de piedra majestuosa. 


El recorrido sigue un poco más adelante con un sendero construido en una pared totalmente en vertical. Una maravilla, para mi, arquitectónica.

Al final del recorrido, puedes coger un autobús que por 1,55 euros te deja otra vez en la zona del Restaurante el Kiosko. Nosotros fuimos desde allí al pueblo de El Burgo, donde teníamos la estancia. Un regalo que hemos recibido de mis suegros, (¡hola suegros!) y que hemos disfrutado muchísimo.

Cuando hemos llegado al inicio, hemos visto un cartel indicando que el Caminito se había cerrado por cuestiones climatológicas, las rachas del viento han obligado a cerrar las visitas. Menos mal que fuimos puntuales y pudimos terminar el recorrido. 

Este año nos habíamos decidido a pedir regalos de reyes de experiencias, y ha sido todo un acierto.

La estancia en El Burgo. 




El hotel en donde estoy ahora mismo se llama Casa Grande de El Burgo. Me gusta mucho porque tiene encanto, típico de casa de montaña, decoración clásica pero con comodidades. Lo que más me gusta es que es accesible, yo diría que 100%. Desde la entrada, los pasillos y accesos a las habitaciones tiene rampa. También tienen ascensor interior.



Tiene wifi, aunque no llega a la habitación donde estamos y ahora estoy en el salón. Pero tengo que decir que se está caliente por los radiadores, y tiene ¡dos salones con chimenea!


El pueblo El Burgo es pequeño, pero con encanto. Para llegar a él desde Ardales hay que coger una carreterita estrecha y sinuosa, bucólica y que al medio día la luz alegra la vista. Los pastos verdes y los almendros en flor -aunque estemos en febrero... es lo que tiene el cambio climático-. 20 kilómetros de paisaje campero muy agradable.

¿Dónde comer en El Burgo?


Desde luego, os recomiendo el Chavito. Es un bar de tapas que ofrece un menú variado, pero típico de montaña. Pan, carne, patatas, huevo... Os dejo algunas fotos.

Sopa de los siete ramales


Campero de serranito


Contactar con uno mismo.


Escaparse a la naturaleza es contactar con uno mismo. Las montañas, con su opulencia, evitan que llegue el wifi en algunos momentos, y es ahí donde no podemos escaparnos de nosotros mismos. ¿Te da miedo la soledad? No es la soledad, es miedo a escucharte. Yo he respirado, he sentido las rocas bajo mis pies, he disfrutado del viento en la cara y de cómo su juego me revolvía el pelo.

Y eso, señores y señoras, es meditación. No hace falta ser un iluminado para meditar, ni tener un lugar especial; es sentir el cuerpo, respirar sin pretensiones, no pelearse con el tren loco del pensamiento y saber que pase lo que pase, en ese preciso instante estás viva.

Las experiencias nutritivas y la resiliencia.


Estoy muy agradecida por tener la posibilidad de hacer este viaje con mi pareja. En unos meses nos casamos y tengo la convicción de que estar a su lado no es casualidad. Es mi muleta, mi apoyo, mi nene.

Las experiencias dolorosas vienen solas. La vida ocurre sin que puedas evitar la mayoría de las cosas. Por tanto, no te prives de las experiencias que sí pueden nutrirte y gustarte y buscarlas tú misma.

He aprendido que el final de un duelo, de una pérdida -personal o de proyecto de vida- culmina en la certeza de que la vida es algo más que rutina. Podemos hacer de nuestra experiencia una misión, darle un sentido a lo que nos ha pasado. Yo no me cansaré de repetir, y a lo mejor alguien lo lee, que hagas lo que hagas, hazlo estando vivo. Dejar la vida pasar no es vivir. Vivir es tener experiencias. Búscalas. Vivir es ofrecer lo mejor de ti al mundo. Dar y recibir.




Feliz semana.



20.1.16

¿Y si escuchamos a los niños?



Hoy nos llega una noticia, no es nueva. Diego se suicidó el pasado octubre por un caso de bullying no detectado.

Siento que lo que voy a escribir no es políticamente correcto, pero es que últimamente siento que la corrección siempre ha gobernado mi vida y no me ha ido muy bien así.

Ahora se escribirán ríos de tinta apuntando a que hay que corregir los protocolos, que a ver qué ocurría en el centro...

Lo que sí voy a decir es que para que un niño se suicide, llegue a ese punto, hay un largo recorrido; no ocurre de un día para otro que un niño feliz y sereno un día se tire por la ventana. 


Hoy se me partía el corazón escuchando a la madre decir que el día antes del suicidio le dijo "mamita, corre, vámonos de aquí" y ella misma describe que su hijo estaba pálido.

Los padres tenemos la obligación de llevar a los niños al colegio, suponemos que es un lugar seguro.


Un niño que se tira por la ventana porque no puede soportar el dolor del maltrato que sufría en el colegio, porque quizá sus padres no tenían los mecanismos para apartarlo del colegio, o no lo vieron. Esto es lo que creo que decirlo en un blog no es políticamente correcto. 

No me mal interpretéis, no estoy culpando a los padres, pero sospecho que esa familia va a lidiar con la culpa. Igual que yo tuve que lidiar con mi sentimiento de culpa cuando a Ali le pasó el incidente. Me preguntaba ¿por qué no grité más fuerte? ¿Por qué no me levanté? ¿Por qué no obligué a la enfermera a venir? 

Precisamente esto mismo me dijo a mí una enfermera cuando estaba Alicia ingresada "¿por qué no insististe?" Lo hice, de verdad, tres veces, de distinta forma... y no me escucharon. 

La respuesta a todo esto es: yo estaba en un hospital y las instituciones tienen la obligación de poner todos los medios para que los incidentes de este tipo no ocurran. No necesitaba gritar, no necesitaba ir recién parida y con la epidural puesta a dónde estaba la enfermera -en una mesa rellenando papeles-, no necesitaba amenazar a la enfermera para que viniera. Ella debía haber venido a mi primera señal de alarma.

Debemos escuchar a los niños; padres, instituciones públicas, autoridades... el acoso escolar no es cosa de niños. 

Soy mamá, ¿y si no me doy cuenta?


Hay señales psicosomáticas y emocionales que pueden dar pistas: vómitos, diarreas, ardores de estómago, pérdida de apetito, agresividad, falta de ganas de hacer cosas divertidas...
La ansiedad y la depresión no es pasajera. No dejéis a vuestros niños desamparados ante el dolor. Si veis que no podéis sostenerlo, no lo ignoréis, poneros en manos de un terapeuta que os acompañe.

Hay una cultura general de "no echar cuenta el niño", es más, "sólo quiere llamar la atención", y entonces, menos todavía se le atiende. Es una reflexión en voz alta, que seguramente no será el caso de Diego, pero hay una cultura de minimizar las cosas de los niños.


Una forma respetuosa de honrar la memoria de Diego es lo que los padres tienen intención de hacer: luchar para que esto no vuelva a pasar, y que su pérdida no haya sido en vano. Estos padres, con el tiempo y si su proceso se lo permite, pasarán a ser padres resilientes.

P.D. Los detalles del proceso de Diego los desconozco, no sé si sus padres tomaron medidas o no. Mi argumento es una llamada de forma general. Sí sé que cuando estás dentro, las cosas se van oscureciendo y casi no te das cuenta. Lo que desde fuera vemos tan fácil, desde dentro no lo es. Lo que es tan sencillo juzgar, para los que hemos estado dentro las opciones no estaban tan claras.



16.1.16

Concilación familiar con hijos enfermos




Carolina Bescansa, mi tocaya, nos ha regalado una imagen preciosa con su bebé en el Parlamento. Por fin la que se supone que es la cámara que nos representa, tiene gente de verdad representándonos. Es mi opinión.

Que Carolina haya llevado a su bebé a la cámara ha levantado el debate sobre la conciliación, de otro modo no lo habría conseguido, ¿o creéis que se hablaria igual si hubiera llevado un papel al registro?  Yo no lo creo. Pero, ¿existe realmente la conciliación? Creo que no, en este país, o decides trabajar o decides tener un bebé y cuidarlo. O decides tener un bebé y a los 4 meses dejarlo en la guardería 8 horas. Claro, pagando. Desgarrador.

Para las madres trabajadoras, la baja maternal es de 16 semanas. Para el padre es de 13 días. Sí, qué triste, 13 días, ¿verdad? De las 16 semanas de la madre, puede ceder 10 semanas. En este enlace tenéis toda la información del ministerio. 16 semanas no es nada. Son menos de 4 meses, ni siquiera cubre los 6 meses de lactancia materna que aconseja la OMS.

Os voy a contar más, si por casualidad vuestro hijo al nacer tiene que ser ingresado, como fue el caso de Alicia, es posible añadir 13 semanas más a la baja maternal o paternal. Es decir, hay que elegir. ¿Imagináis a vuestro hijo enfermo, ingresado en la UCI con la incertidumbre de si va a sobrevivir o no y que uno de los dos tenga que estar en el trabajo? ¿Os lo imagináis? Pues nosotros lo hemos vivido, y es duro, a pesar de que en el trabajo de mi pareja se desvivieron para que él pudiera juntar todos los permisos, días de vacaciones y días libres posible.

Mi hija estuvo 73 días ingresada. Quizá otros padres no tengan tanta suerte. Se debe legislar para que esto no ocurra y los padres con hijos enfermos nos podamos ocupar de ellos, ambos, no es ninguna locura.

¿Y qué ocurre después? Cuando llegas a casa con un hijo que necesita atenciones hospitalarias: oxígeno, toma de alimentos por sonda, lectores de pulsaciones y oxígeno, difusores de medicación por suero... etc. Pues evidentemente no puedes dejar a tu hijo en una guardería, así que la pareja decide quién se queda en casa. Gracias a la brecha salarial que tenemos las mujeres, solemos ser nosotras, así que te conviertes en una cuidadora de una persona dependiente.

En el mejor de los casos, y si cumples unos requisitos muy concretos, puedes optar por la ayuda para el cuidado de hijo gravemente enfermo. Se tramita con la empresa y la seguridad social te paga un salario. Es una reducción de jornada que puede llegar al 99%. Se creó para que las madres no tuvieran que estar de baja médica, sino dar una respuesta real a un problema real. En este enlace de la seguridad social podéis ver los requisitos.

No está mal, pero hay algo que olvidan, y es que un hijo enfermo genera gastos. Si uno de los padres, o los dos, están en paro, no tienen ingresos, la situación es insostenible. Esta medida no es una respuesta real a todas las situaciones de urgencia.

¿Qué pasa con la ayuda a la dependencia? Si finalmente tu hijo es dependiente, después de ir con un saco de papeles a una y otra administración, mientras haces un duelo y todo eso que nadie entiende, claro, echas los papeles para la ayuda a la dependencia... y te olvidas. Te olvidan. La ayuda a la dependencia la solicitamos en julio de 2014. En unos meses hará dos años, y el expediente está parado. El siguiente paso, que es que evalúen a Alicia, ni está hecho. En Andalucía, por mucho que Susana Díaz diga lo contrario, las personas con dependencia están olvidados. Eso quiere decir que mientras tanto tienes que conseguir el dinero para las terapias de tu hijo o hija. ¿No es dejar a los niños en una situación de vulnerabilidad?

A los empresarios que ponen pegas y les pica todo esto de las bajas maternales y paternales, se olvidan de una cosa: si quieren trabajadores en el futuro, deben dejarnos criar a los hijos. En España los nacimientos no cubre ni a las parejas que los tienen. Hoy una noticia nos informa de que en España mueren más personas de las que nacen.

Todo esto que os he contado de los recursos económicos y bajas para cuidar a los niños enfermos me lleva a una reflexión:

¿Quién se acuerda de los niños nacidos y las familias reales de este país? ¿Quien se acuerda de las madres y padres que luchamos por nuestros hijos discapacitados? Nadie elige una enfermedad para su hijo.


Y una última cosa sobre la lactancia materna que quiero escribir antes de que se me olvide. A los comentarios del tipo "el padre también puede estar con el bebé y anteponer a la madre es una barbaridad" les voy a decir que no se puede si decides dar el pecho a demanda. ¡¡Oh dios mio!! ¿¿Pero no eras feminista??


¡Esto no es feminismo!


No entendamos mal, el feminismo no es convertir a la mujer al hombre o pretender que el hombre se convierta en una mujer. Tenemos derecho a que ambos se nos reconozcan nuestras cualidades intrínsecas por sexo. Tenemos derecho a que a las mujeres nos dejen amamantar y criar a nuestros bebés, eso no quita que el hombre nos acompañe facilitándonos la lactancia. Feminismo es que precisamente por esas diferencias biológicas no nos discriminen a la hora de tener oportunidades. ¿Se entiende? El desprecio a la lactancia materna forma parte del ideario machista de esta sociaedad patriarcal. En mi opinión, nos vendieron que dar el biberón era de mujer moderna, pero seguía en sintonía con el mensaje del sistema patriarcal: mujer, conviértete en un hombre si quieres igualdad.



No te vayas de mi blog sin suscribirte, recibirás un ensayo de 10 páginas donde desengrano qué ingredientes ha tenido y tiene mi proceso de resiliencia. Te cuento qué he hecho yo para superar la adversidad de la enfermedad de mi hija. ¿Te animas a leerme un poquito?



11.1.16

Descarrilando para ser buena esposa y buena madre

Inspirado en la Guía de la Buena Esposa


Hay respuestas que no caben en un tuit y después de leer este artículo no me podía quedar sin hacerlo.

La autora, Liz Lewis, se describe como "escritora freelance, esposa, madre y CEO de mi casa" y quiero escribir mi opinión sobre el artículo y cómo hay de base algunos errores a los que tenemos que poner foco. 

No voy a encender ninguna antorcha, sencillamente voy a desmontar algunas premisas falsas. 

Si una mujer decide quedarse a cuidar a su hijo y no le gusta, pues no pasa nada. Pero alegar algunas de las razones que esta mujer ha propuesto, es una forma muy superficial de tratar el tema. 


El dinero. 


Ella cuenta que al dejar de trabajar, se sentía culpable por gastar en ella. Esto no es la primera vez que lo escucho, le ocurre a muchas mujeres, pues bien, voy a dar mi punto de vista al respecto. 

Imaginemos que el escenario cambia. Ella, una vez tener a su hijo, desaparece, la abducen los extraterrestres y ese flamante marido y su bebé se quedan sin su madre. Una tragedia griega. 

Pues bien, como tal y cuenta ella, con ese salario vivían cómodamente. Ese hombre para cubrir las tareas que hace ella tendría que contratar:

- Servicio de limpieza diario para fregar, poner lavadores, limpiar, etc. Vamos a imaginar que sólo con 2 horas diarias, porque viven en un pisito, lo cubren. Eso pueden ser unos 12 euros la hora. Esto son 480 euros al mes

- Servicio de cuidado del niño. Es un bebé y vamos a imaginar que no va a guardería. Una persona que esté con ese bebé 10 horas diarias (las ocho del trabajo del padre más dos horas de ida, vuelta y tiempo de comida, en el mejor de los casos). No tengo a mano el convenio de este servicio, pero si ponemos un salario base y le añadimos algo más por las horas extra o por dos personas, claro, no se pueden trabajar más de ocho horas... pues vamos a poner unos 800 euros. Voy a ser buena y no voy a meter los gastos de contratación, que podría subir mucho. 

- Servicio de cocina. Vamos a obviarlo porque él come en el trabajo y se hace una cena rápida. 

- Gerente. Claro, necesitas a una persona que vigile cómo está el hogar: qué alimentos faltan, si hay detergentes, que se encargue de los proveedores, que haga los cambios de la ropa de temporada, que revise las bombillas, los pequeños desperfectos que van apareciendo en la casa... pon, a la baja, otros 800 euros al mes. Porque claro, este con que trabaje a media jornada, está bien, pero tiene una gran responsabilidad. 

¿Cuánto llevamos? Unos 2080 euros mal contados. Y lo he hecho a ojo de buen cubero. Si calculamos a pelo, al año suponen unos 24000 euros netos


Lo que ocurre realmente, es que esta mujer decidió dejar un trabajo remunerado con horario determinado por un trabajo NO REMUNERADO con guardia permanente. Imaginen tener un profesional contratado 24 horas durante 365 días, ¿cuánto les costaría?. 

 

El actual sistema capitalista se sustenta en este trabajo de las mujeres, si empezáramos a cobrar, se hundiría la economía.



Las demás madres. 


¿No es positivo que seamos competitivas? ¿y la aspiración es que seamos competitivas en estar delgadas o tener un buen marido? ¡Vamos! 


Las expectativas. 



Esto no tiene desperdicio, parece sacado de la Guía de la Buena Esposa de la época de Franco. No, no se puede tener una casa reluciente siempre a menos que esté vacía, de niños y adultos. 

No, no se debe tener todo impoluto para otros, el entorno limpio debe darse para un bien mayor, que es nuestro propio bienestar. 


El miedo y la aversión. 


Un bebé no llora de noche para fastidiar a los progenitores. Lo hace porque quiere estar acompañado. Cuando te pasas el día sola con tu hijo, deberías tener la oportunidad de conocerte mejor tú como niña, disfrutar de sus progresos y sus juegos, acariciarle y besarle, dormirte con él. 

Precisamente esos miedos de los que habla, esas preocupaciones, son una distracción, una falta de conexión con la realidad de los que hablaba en este otro artículo el otro día. 

La cuestión es que anhelar la libertad de escapar que se le supone al hombre, su marido, es un deseo de equipararse a lo masculino, es un error. Hay una brecha en el escenario que ella describe, y es la escasa implicación del hombre en la crianza de los hijos, no es libertad. También cómo se ensalza como cuidadora máxima para que él no se moleste y pueda ir a trabajar tranquilo. 

Desde luego, si esta mujer quería aspirar a la Guía de la Buena Esposa franquista, sí estaba siendo una mala esposa y una mala madre

Mi reflexión sobre todo esto es que cuando no estamos conectados con la realidad, ocurren estas cosas. Nos embargan presiones que no nos aportan nada. Mi experiencia con Alicia, mi proceso de resiliencia, me llevó a plantearme mi maternidad. Forzosamente yo me tuve que quedar a cuidar a Alicia, una niña con Parálisis Cerebral que puede que sea dependiente de por vida. Entonces, mi esquema cambió drásticamente, claro, con ayuda de mi terapeuta: hice lo que nunca había hecho antes, que fue cuidarme y sacar tiempo para mí. Darme cuenta del gran trabajo que yo hacía para el hogar, de la renuncia a las aspiraciones laborales que yo podía tener, y que por supuesto mi pareja me lo reconoce y participa, porque ningún turno de trabajo se puede mantener durante 24 horas, los 364 días del año durante toda la vida. 

#SoyUnaMamáResiliente

7.1.16

¿Por qué los papás no pueden cambiar pañales?



Invitamos a los hombres a ocupar el espacio doméstico y de cuidado a los hijos que se merecen, no porque solo haya que compartir tareas, sino porque se les está quitando una experiencia muy rica, pero parece que es sólo fachada. Es de boquilla.

Cuando se planifica el entorno, se nos olvidan todas estas cosas. Hoy voy a hablar de algo que es una anécdota, pero que muestra cómo al final, las madres somos las que nos tenemos que encargar de los hijos en el ideario colectivo.

Salir con Alicia a pasear es estupendo porque es una niña calmada y alegre. Pocas veces tiene llantinas, y cuando las tiene, con mimos y besos se le va pasando, sin exigencias. El suplicio viene cuando hay que cambiar un pañal. Ella no anda, no controla esfínteres y por tanto depende de los pañales. Con el tamaño que va teniendo no podemos cambiarla en cualquier sitio, así que buscamos establecimientos que tengan cambiadores.

Los establecimientos que tienen cambiadores son escasos. Suelen ser los de centros comerciales o restaurantes de franquicia. Los bares pocas veces lo tiene. Esto quiere decir que no se piensa en la familia al completo, pero es otra historia...

Cuando esos cambiadores existen, en el 99% de las veces, están en los baños de las mujeres. ¿Nunca os habéis fijado? 


Es decir, un SuperPapá tiene que estar dispuesto a invadir un espacio de mujeres, con todo su pleno derecho para cambiar a su hija, pero si es pudoroso, la tarea corresponderá a la madre. Si va solo... pues tendrá que hacerlo sí o sí.

Creo que esto hay que cambiarlo. ¿Cómo? Exigiendo a los establecimientos que pongan los cambiadores en ambos baños o en zonas comunes. Yo uso a veces la aplicación TripAdvisor, y ahí comento todo esto.

Gratamente nos hemos encontrado cambiadores en el baño de los hombres en @Costco_Sevilla. Pero en ningún sitio más. Fijáos para la próxima vez. 

Es importante que las familias sean acogidas al completo, bebés incluídos. Y también para los peques con problemas motóricos.

Los cambiadores en los baños de las mujeres hacen que la tarea sea para ellas. 

 

Los hombres pierden la experiencia del cuidado de sus hijos cuando no hay cambiadores en sus aseos o zonas comunes. 

 

Lo concreto es que padres y madres pidamos que se tenga en cuenta a toda la familia. 

 

Los peques con problemas motóricos necesitan cambiadores sí o sí.

6.1.16

Día de Cabalgatas 2016

Hoy ha sido un día de esos que no planeas mucho. Empezamos la mañana con prisas yendo a la terapia de Alicia, sí, hoy día 5... y después había quedado con mi hermana para comer, tomar café y ver las cabalgatas en Utrera.

Mientras comíamos empezó a diluviar... ¡nooooo! pero finalmente salieron a su hora, y mi familia y yo nos fuimos al centro. Lo primero una visita a la exposición de Star Wars, muy bonita y solidaria. El euro de la entrada, ¿sólo uno?, sí, sólo uno, iba parte para la Asociación Acéptalos. Un restito para la organización HoloRed Estelar.

Después, nos fuimos a por un roscón de reyes utrerano. ¿Sabías que Utrera tiene unas confiterías que son una delicia? Tanto que son pecado, del malo. 


Así que fuimos a por las cabalgatas... después de un buen rato esperando, con los pies frios, por fin aparecen. La plaza llena de gente, no se cabía. Después, aparecen las cabalgatas. En los pueblos además de caramelos, tiran juguetes y objetos tipo camisetas, lápices, etc. Por cierto, los caramelos ¡eran blanditos!, todo un acierto.

Y... casi sin esperarlo empiezan a lanzar fuegos artificiales a mansalva... sin respiro, uno detrás de otro y muchísimos a la vez. El cielo iluminado, nuestras caras iluminadas y los niños flipando. Alicia no salía de su asombro. Y yo, al mirarle los ojitos se me llenaban los míos con las lágrimas de emoción, de verla ahí, tan atenta, tan asombrada... ¿qué se le estaría pasando por su cabecita?



Es un hecho excepcional que existamos, cada uno de nosotros; es un hecho excepcional poder tener a mi hija a mi lado... por eso, ya que estamos, vamos a disfrutar de esas pequeñas cosas, como unos fuegos artificales sin pedirlo, el brillo de los ojos inocentes, los corazones palpitando... 


Feliz noche de reyes.